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MI HISTORIA DE PROSTITUCIÃ?N SIENDO UNA MADURA
Fecha: 09/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Todas las esposas o algunas llevamos la puta dentro. De jóvenes tenemos esa fantasía, bueno al menos yo. Y por suerte la cumplí de casada y madura. Tengo la suerte de tener un maravilloso marido cornudo que me dejó explorar esto detener sexo con otros hombres y disfrutar la vida sexual como me gusta. Soy una mujer casada, de 40 años, y adúltera con el consentimiento de mi esposo, que ejerzo de prostituta en un burdel. Sentirme puta es alcanzar un estado de plenitud como hembra libre a la hora de ejercer mi sexualidad. Tan marcante es la sensación de haber alcanzado el «grado» de puta que se convierte en un placer superlativo. Me siento puta cuando soy usada como objeto sexual, cuando mi cuerpo se convierte en una fuente de placer erótico y cuando los hombres usan todos los orificios de mi cuerpo de ramera para depositar su semen. Ser puta para un proxeneta y ser montada por él me cambió totalmente y dejé de lado mi rol de esposa. Pasé de ser una decente esposa a ser una puta y me encanta. En la prostitución no hay amor. Solo se trata de satisfacer las necesidades sexuales, no busco el amor. Voy con hombres porque me usan para tener sexo y yo los uso para tener sexo también. Amo a mi esposo, pero no me da lo que necesito sexualmente. La mejor parte de la prostitución es no tener control sobre lo que te sucede. Simplemente, entregarse a los placeres del sexo. Me encanta la aleatoriedad de no saber quién será el próximo. Me encanta la aventura y el tabú que ...
... implica. Lo que me gusta de los burdeles es tener acceso a muchos hombres diferentes. Uno de los aspectos desagradables de la prostitución por parte de algunos proxenetas es que no sienten afecto por las mujeres que trabajamos de puta para ellos. Decir como contras que, obviamente, no es fácil acostarse con cualquiera que entre por la puerta y que en el mayor número de ocasiones no te gusta físicamente, no es fácil combinar la vida social con esta profesión y su mala reputación, que la vida de esto está muy ligada al físico. La palabra «puta» es el mejor elogio que puedo recibir. Para mi la palabra “puta” no es ofensiva, ni sucia, ni denigrante y mucho menos fea. Soy unaperra caliente.Mis pechos tienen la forma perfecta para que una polla dura se frote entre ellos. Ymis pezones son tan sexysque merecen estar cubiertos de semen. Sindejar demencionar quemi coñoes muycaliente. Me encantaque me follen profundamente y con fuerza y sentircomo una pollame llena el coño con una gran carga de semen. Definitivamentesoy una buena zorraamantedel semen. Tengo un coño increíble,con unoslabios carnososbien desarrollados y bonitos. Tengo unas tetas estupendas ysé como manejar una polla. Puedo recibir una gran cantidad de pollas en una solo día.Tengo un cuerpo muy follable, hecho para pollasgrandes. He tenido la fantasía sobre el tabú de la prostitución desde que tengo memoria, o sea desde que me empezó a “picar” el chocho. A los diez años de casada, mi marido y yo ...