-
MI HISTORIA DE PROSTITUCIÃ?N SIENDO UNA MADURA
Fecha: 09/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... día empezó mi carrera de prostituta. ¿Me gusta mi trabajo?. Sí, me ha permitido descubrir facetas de mi cuerpo y de mi mente que desconocía; me ha permitido saber hasta donde soy capaz de llegar y saber que soy capaz de lograr cosas que no me hubiera imaginado; me ha permitido conocer gente increible, que posiblemente si no me dedicara a la prostitución no se habría cruzado en mi camino; me ha permitido también conocer gente que me ha echo llorar, pero me ha echo ser mas fuerte y me ha ayudado a valorarme mucho más como profesional del sexo y como esposa adúltera y promiscua. No sé si la prostitución es un trabajo más difícil que cualquier otro, pero no es tan fácil como a veces pueda parecer,como puta vendes tu dignidad. Vamos, que no toda mujer sirve para ejercer la prostitución y ganarse la vida con ello.Al principio no me fue fácil, ya que en este trabajo las putas exponemos nuestraintimidad intensamente.Tampoco es lo más difícil del mundo, pero pienso que lasmujeres que nos dedicamos a esto (al menos la mayoría)somos zorras quetenemos cierta vocación, pues puede ser muy fácil entrar, ponerse un anuncio y¡hala,a follar con clientes y ganar dinero!.Pero mantenerseen el oficioes algo que no todas consiguen.Hay que valer, cuántasmujereshabrán que lo han intentado y al segundo cliente, aunque les caiga bien, no han podido hacer nada, por su forma de ser, sus convicciones morales, susentimiento de culpa por estar engañando a sus parejas o por el temor a ser ...
... descubiertas por algún conocido, etc. Para hacerse una idea de lo «fácil» que es ,solo hay que imaginarse lo que debe de representar tener que comerle la polla a alguien con presencia repulsiva y morrearse con él, aguantar la soberbia y prepotencia de alguien que se cree más digno que la puta que ha pagado o tener que aguantar el rollo a un tipejo con problemas de autoestima. Sin mencionar a los clientes que en vez de conformarse con la compañía femenina, follar y ya está, encuentran su placer en vejar a las putas exigiéndonos “servicios especiales”, y advirtiéndonos de que si no queremos hacer un tipo de servicio bizarro, se quejarán y ya se encargaran los proxenetas de castigarnos y obligarnos a aceptar practicar todo tipo de servicios por denigrante o degradante que pueda ser. Y encima tener que aguantar también que estos tipejos nos digan que sienten gran respeto por nosotras las prostitutas y por nuestro trabajo. Pienso que no es ni fácil ni difícil, pero sí algunas veces complicado.Yo intento disfrutar de lo que hago y, no me voy a mentir a mi misma, lo que hago me gusta y mucho, aunque a veces tenga que aguantar ciertas cosas, pero además del beneficio económico está la satisfacción de hacer un poquito feliz alos clientes yquela sonrisa quese llevan a casa no tiene precio.Indeseables hay en todas partes.Pienso que damos lo que recibimos, a mi me funciona y si algún día tengo que echar a alguien por maleducado, no me cortaré un pelo ni tendrécargo de conciencia ninguno. La ...