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Salto doble
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
... lo pida, pero no me gusta hacerlo con sus padres”, dejando ver que tenía presente su subordinación, a pesar de la confianza y antigüedad con ellos. Tocaron una más y se escuchó el ruido de un motor que entraba en la cochera, eran los padres de Elena, quienes al abrir la puerta se mostraron sumamente extrañados por la escena, ya que, por lo general, ella no llevaba a nadie a esa casa, pero les dio mucho gusto ver a su hija departiendo alegremente. Se hicieron las presentaciones de rigor. –Sea usted bienvenido, doctor, continúen, no los estorbaremos –dijo el padre. –¡Ah! ¡No!, lávense las manos y vengan a cantar con nosotros, hasta Rosy está cantando –aclaró Elena. Cuando los padres regresaron y se sentaron con sus respectivas bebidas, Elena dijo que cantarían la primera pieza con la que habían iniciado la velada, y volvieron a cantar “Gracias a la vida”, pero al terminar, Salomón propuso volverla a cantar y que cada quien cantara una estrofa solo. Elena se fue al piano y cantaron –Como somos cinco y las estrofas son siete, habrá dos personas que cantaran a dúo las últimas dos. Obviamente ese dúo será de ustedes dos, por favor, es muy importante para mí –dijo Salomón y los padres de Elena, aunque extrañados aceptaron. –¡Si! –exclamó Rosy alegre, recordando los motivos de la catarsis del doctor y el evidente significado. Bien, inicia Rosy, luego va usted señora, le sigue su marido, entro yo, sigue Elena y terminan ustedes juntos –organizó Salomón. La ...
... melodía fue un éxito, aunque en la última parte Salomón terminó llorando nuevamente y, después de tomar un gran trago de vino, explicó a los padres el porqué de su llanto. –Pues antes de que se me venza el tiempo, yo cantaré una para mi esposa –dijo el padre de Elena, haciéndose de la guitarra y le cantó “Sabor a mí”, de Álvaro Carrillo, a doña Elena. Todos aplaudieron mientras ellos se besaban, y Salomón volvió a soltar un par de lágrimas, recordando a sus padres. “Pues yo también quiero cantar una canción con mi niña”, dijo doña Rosy, dándole la guitarra a Elena quien entendió cuál era la canción: “Los tres cochinitos” de Francisco Gabilondo Soler. Ahora, al terminar, las de las lágrimas y los abrazos fueron de quienes cantaron, mientras que los demás aplaudían. Hubo otras canciones más, todas cantadas con alegría. –Bien creo que ya practicamos para la reunión del sábado –externó Salomón. –La reunión será en mi casa, aquí junto. Pero creo que aún tenemos que practicar usando las dos guitarras y tu teclado, ¿te parece bien el viernes? –preguntó Elena y Salomón asintió. –¿Y a nosotros tres nos van a invitar? –preguntó doña Elena. –¡Claro, mamá! Ya verán que se pondrá muy buena… –afirmó promisoriamente Elena. Un poco más tarde se despidió Salomón agradeciendo la hospitalidad. Todos se despidieron efusivamente de Salomón, quien se sentía nuevamente en familia. “Aquí tiene su casa, doctor, venga cuando quiera”, dijo el padre y le dio un fuerte abrazo a Salmón, las ...