-
Salto doble
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
... el examen, sólo los distanciaba un pupitre. Ellos se miraban continuamente, pero no era por copiar, ni por nerviosismo, se trataba de que Antonio y ella habían sentido la atracción por las feromonas que emanaban. Esta atracción inició cuando Elena, “distraídamente”, metió su mano bajo la holgada sudadera para acomodarse el tirante del sostén dejando ver a su compañero la base de su teta y luego subió la mano para enjugar el sudor de su axila. Al terminar esta acción, saco la mano de sus ropas dejando caer el borde de la sudadera y se ocultó la parte del cuerpo a la que estaba atento el muchacho. Elena estiró la mano, como si se desperezara dando un bostezo y agitó la mano aparentando desentumirla. En pocos segundos, Antonio, sorprendido, comenzó a tener una erección, la cual ocultó con su mano izquierda. Elena sonrió satisfecha por el éxito de su jugarreta. Antonio, de inmediato cambió su percepción sobre Elena, de “la niña infantil” pasó a ser “la mujer deseable” y ella percibió ese deseo que la hizo vibrar resonando con avidez en la misma frecuencia. –¡Vamos, chicos, que se acabó el tiempo! –dijo el profesor y ambos sonrieron extendiendo las hojas de solución al profesor, quien se retiró de inmediato. –¿Cómo te fue? –preguntó Elena. –Espero que bien, el tercero me ocupó más tiempo –contestó Antonio–. ¿Y a ti…? –Bien, pero tuve que revisar dos veces –contestó tomando sus cosas, agachándose de tal manera que su cabeza quedara casi en la nariz de la presa ...
... elegida, quien inhaló y volvió a tener una erección sin poder evitar un suspiro. –¡Oh! –exclamó Elena al mantener notoriamente la vista en el monte que surgió en las ropas de Antonio y volteó a verlo a los ojos. –¡Perdón!, es que hueles delicioso… –confesó con el rostro sonrojado y disminuyó la rigidez del miembro instantáneamente. –A de ser porque tomé el perfume de mi mamá –dijo, sonriendo, sin dejar de mirarlo y pensó “Cayó el león en la trampa”. Al lunes siguiente, Elena llegó con el pelo suelto, sin las gafas y una blusa elástica que resaltaba su pecho, el cual pocas veces habían apreciado sus compañeros y se sorprendieron más que cuando miraron en el tablero del salón las respuestas a los problemas. “Fueron preguntas capciosas”, “¿A quién se le iba a ocurrir responder así?”, “Lo bueno es que no cuenta para la calificación”, fueron algunos de los comentarios que se escuchaban, además de “Bueno, Antonio y Elena sí salieron muy bien, pero ellos son así”, refiriéndose al puntaje obtenido que mostraba una lista donde destacaban la máxima calificación que podía obtenerse. –Jóvenes, por favor tomen asiento –pidió el profesor al entrar. Elena y Atonio se miraron, sonrieron uno al otro (o ¿una al otro y la otra al uno?, ¡pinche lenguaje inclusivo!) y se sentaron juntos. –¿Para qué pusieron ese examen tendencioso? –preguntó el jefe de grupo quien asumía la inquietud generalizada. –No es un examen de mala fe –aclaró de inmediato el profesor– fue aplicado a ...