1. Salto doble


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30

    ... es nuestra boda, Nena, no insistas”, le dijo el papá a doña Elena y allí quedaron las cosas. “Pero sí habrá fiesta, ¿verdad, mi niña?”, preguntó doña Rosy. “¡Claro que sí!” terminó diciendo, la novia.
    
    En realidad, no necesitaban el matrimonio de la iglesia ni del civil. Los tres meses de plazo que puso la madre para organizar el casamiento pasaron pronto y ellos siguieron practicando el amor con asiduidad, unos días en la casa de ella, otros en la de él y unos más en algún paseo que hacían. Aunque había días en que cada quien dormía en su casa y no tenían sexo. La razón era simple, pues, así como Elena planeó con quién y donde entregaría la virginidad, ahora planeó en qué día, semana, mes, año y el lugar donde se embarazaría.
    
    Desde dos meses antes de la boda, Elena inició con el plan. Ella conocía su cuerpo perfectamente y sus conocimientos en biología eran muy amplios, tantos que le habían permitido durante muchos años determinar en qué días no debía hacer el amor, además de uso regular y adecuado del bidet.
    
    –¿Recuerdas que querías que te enseñara a saltar en paracaídas? –preguntó Elena–. ¿Sigues firme en ello?
    
    –Sí, Nena, ¿cuándo comenzamos? –preguntó entusiasmado Salomón.
    
    –El sábado harás tu primer salto corto y durante la semana te explicaré algunos principios básicos, así como algunas cosas importantes para que no te lesiones.
    
    Sucedió tal como Elena lo previó y Salomón quedó fascinado. “¿Cada cuando vendremos? ¡Quiero estar más tiempo en el aire!”, ...
    ... preguntó con verdadero entusiasmo. “Los sábados”, fue la respuesta. Salomón fue saltando de mayor altura cada vez y usó diferentes tipos de paracaídas, a la vez que fortalecía su sistema cardiovascular (es un decir, porque estaba en muy buena forma física) e hizo algunos saltos en tándem. En resumen, se aficionó verdaderamente al paracaidismo.
    
    Se casaron y al tercer mes, se preguntaron seriamente si ya estaban en posibilidades de tener uno o más hijos. La respuesta fue “sí”.
    
    –Entonces, ¿ya podemos practicar diariamente el tiro al blanco? –preguntó Salomón.
    
    –Espera unas semanas, yo te digo cuando empecemos, por lo pronto, te seguiré diciendo qué días continuarás practicando la salida intempestiva para tirar el blanco en mi ombligo…–Además, desde este sábado quiero que hagamos un salto doble, para que entrenes cómo debes llevar a tus sobrinos para que se animen a saltar contigo, ya que te lo han pedido.
    
    –¿Tú irás abajo, como si fueras uno de mis sobrinos? –preguntó Salomón.
    
    –Exactamente, y tú irás a cargo de todo –contestó Elena
    
    Y así pasó por dos sábados, pero al tercero, ella le propuso que hicieran el salto doble, saltando casi desnudos, sólo con una prenda en el pecho y otra diseñada para protegerse de las correas en las piernas pero con espacio suficiente para usar los genitales en el salto.
    
    –¡Qué locura, mi Nena! ¡Va a ser grandioso! –exclamó Salomón.
    
    –Tendrás poco tiempo para eyacular, así que te abstendrás de soltar semen los días no hábiles, pero el ...