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M. (parte 1)
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Relatos Cortos, Autor: thinkingaboutx, Fuente: CuentoRelatos
Extrañaba a M, es decir, extrañaba juntarnos y reírnos, mirarlo a los ojos y sentir ese algo; sentir en mi piel el deseo de acercarme más a él. Una vez, de tanto pensarlo lo soñé. Estábamos los dos en el pórtico de la casa, fumando un cigarro compartido. Era de noche, una noche de verano porque estábamos con ropas de esa estación, la luna resplandecía y teñía nuestros rostros de un color pálido, ya que su luz se filtraba por el lugar, que era un garaje abierto, sin puertas. Recuerdo mirarlo fijamente a esos ojos claros, y sentir un escalofríos recorrer mi espalda. En mi mente quería escapar, lo tenía muy cerca, moví mis manos y toqué la pared detrás de mí, de pronto mi espalda dio contra esa pared y él se acercó más, sin dejar de mirarme ni un segundo, sus ojos eran un fuego intenso. El ambiente comenzó a tornarse pesado, y me repetí “algo va a pasar”. Nos inundó un silencio, que ni siquiera hoy puedo decir si fue incómodo, porque realmente estaba con todos mis sentidos puestos en tratar de averiguar qué quería él de mí. Tiró el cigarrillo al suelo, yo miré el recorrido que hizo hasta llegar al piso mientras él lo pisaba para apagarlo. Lentamente volví mi vista hacia M, y sentí como mis piernas se juntaban, en tanto el entreabría sus labios, remojándolos con su lengua. Yo solamente mantenía presionada mi boca para que no se me escapara un gemido, mierda, había sido lo más sensual que había visto en mis cortos veintidós años y ni siquiera me había tocado. Al ...
... comprender su gesto, miré directo a sus finos labios, y repasé en mi mente la situación. Estábamos los dos en el garaje de casa, cerca, muy cerca uno del otro. De repente volví a la realidad cuando sentí su mano tocar la piel de mi cintura, que dejaba notarse al traer puesto un top que no cubría enteramente mi cuerpo. Sus largos y gruesos dedos se tambalearon sobre mi cintura y me atrajo hacia su cuerpo. ¿Íbamos a besarnos? Mierda, se suponía que éramos amigos, y que esto nunca debía pasar. Pero como en todo sueño, cuando quieres hablar y no puedes; no podía hablar, no podía reaccionar, solo sentir. —Te quiero besar… Susurró esas palabras muy cerca de mis labios, su respiración se mezclaba con la mía y yo no podía soportar más esas ganas que me prendían fuego por dentro. Lo siguiente que recuerdo, es que él sujetó fuerte mi cintura con sus brazos y me apegó más hacia su cuerpo, se escapó de mi boca un pequeño gemido, al notar lo excitado que estaba. “Mierda, bésame ya”, pensaba. Coloqué mis manos en su cuello y finalmente miré a sus ojos, y entendí que esto era ese “algo” que sentía cada vez que nos juntábamos, mi piel se erizaba porque mi cuerpo entendía que lo deseaba, que nos deseábamos. Sin mediar palabras, cerré mis ojos y relajé mi cuerpo, mis labios se entreabrieron y sentí la humedad de su boca encontrarse con la mía. De pronto sentí tanto placer que tuve que agarrarme de sus hombros para poder comenzar el recorrido de mis labios contra los suyos. Al ...