-
M. (parte 1)
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Relatos Cortos, Autor: thinkingaboutx, Fuente: CuentoRelatos
... mis ojos o dejarme llevar? Era mi momento. Sabía que era él, no se fue en ningún momento de mi habitación. Estaría loca, corriendo un riesgo tan alto, sabiendo que Eric podría entrar en cualquier momento en la habitación, sinceramente me dio igual, toda la situación me calentaba aún más. Abrí mis ojos y seguí tocándome, mientras mis caderas se hincaban hacia mi mano para poder rozar mi clítoris. Clavé mis ojos en Martis, sus claros ojos parecían brillar de una forma que nunca había visto, no dejaba de mirarme fijo mientras yo me tocaba. Y yo no paraba de sollozar anhelando llegar al clímax, sentía que estaba muy cerca de hacerlo. Lo vi apoyar su espalda contra la puerta para mirarme desde un mejor ángulo, se relamió los labios y los mordió suavemente mientras su mirada me devoraba lentamente, paseando por cada zona de mi cuerpo y volviendo hacia mis ojos, seguí haciendo movimientos en círculo sobre mi clítoris y sentí que podía tocar el cielo con mis manos, entre tanto solo susurré su nombre —Martis… Mi cuerpo se incendió por completo, sentí como los latidos de mi corazón palpitaban de igual manera y vigorosidad entre mis piernas, sentía que mi mirada se perdía en sus ojos. Espasmos de ese gran orgasmo aún movían mis piernas por inercia, alcé mi vista y lo vi acercarse a mí, se arrodilló al costado de la cama y sostuvo con su fuerte mano la mía, acercándola hacia su nariz. —Mhm, qué bien hueles… —dijo mirándome a los ojos, acercó más mi mano hacia su rostro y ...
... lamió mis dedos suavemente con su lengua sedosa, me miraba con placer y lujuria, no pude evitar gemir de nuevo, sus ojos se tornaban cada vez más de un color oscuro. No me pregunten qué hacía una persona que se suponía era mi amigo, probando de mi néctar. Era insólito y tan prohibido que parecía inimaginable. Y pesaba en mi mente la culpa de haber sentido tanto placer con sólo miradas. —Martis… —volví a repetir su nombre como una idiota, sin poder decir nada más. Él me sonrió y volvió a cubrir mi cuerpo con las sábanas. Una sonrisa pícara se le escapó y cuando se alejó de mí para ir en dirección a la puerta, volteó a verme y lo vi apretar sus mandíbulas, como masticando todo lo que había pasado, tratando de procesarlo. Me regaló una mirada lasciva y salió, cerrando la puerta tras de sí. Estaba jodida. *** Jodidamente dormida me había quedado prendada a ese sueño. Por un instante quise refunfuñar de saber que había sido sólo eso, pero luego me sentí aliviada. Pasé toda la mañana y parte de la tarde en la oficina y en ningún momento pude sacarme de la cabeza todo aquello. Hacía exactamente 4 años que había visto a Martis por última vez. Aunque en mis sueños siempre se le daba por aparecer. Manteníamos contacto y de hecho conocía a mi pareja y yo a la suya. Creía que todo esto de haberlo soñado venía a raíz de la noticia que había llegado a mí. Eric iría a recoger en unos días a Martis y a su novia al aeropuerto. Y todo esto me traía sensaciones, recordaba ...