1. M. (parte 1)


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Relatos Cortos, Autor: thinkingaboutx, Fuente: CuentoRelatos

    ... principio fue suave, succionaba mi labio superior con su boca, su aliento a menta y cigarrillo se impregnaba en el ambiente. Mordí suavemente su labio y desaté todo su deseo, luego de esto comenzamos a jugar con nuestras lenguas, moviéndolas en una danza sensual.
    
    Era todo tan real, M estaba besándome, M estaba dándome a entender que me deseaba tanto como yo a él, que se comportaba como un idiota solo para que yo no me diera cuenta de que le atraía.
    
    Era un sueño.
    
    Me desperté escuchando unos golpes en la puerta de mi habitación ¡Toc, toc! Seguido a esto oí la voz de alguien que acababa de sacudir mis pensamientos y mi cuerpo entero.
    
    —Circe, ¿estás ahí? —el sonido de su voz suave y rasposa de pronto me calentó muchísimo más.
    
    Traté de acomodar mi voz, con miedo de soltar un gemido involuntario, intentando no pensar en la humedad que había entre mis piernas.
    
    —¿Qué quieres Martis? —traté de sonar enojada, al fin y al cabo me estaba despertando de un sueño bellísimo.
    
    Acto seguido, él abrió la puerta, lo miré sentándome en la cama y las sábanas cayeron de mi cuerpo dejando mi torso al descubierto. Si no hubiera captado su mirada posarse en mis tetas no me habría dado cuenta de ello. Tragué saliva y en esos segundos que parecieron eternos subí la sábana volviendo a cubrir mi cuerpo.
    
    —Lo… lo siento, siento lo de ehm… —su voz sonaba titubeante, mientras señalaba hacia mis senos, entendía que se disculpaba por haberme mirado así.
    
    —Da igual, ¿por qué me ...
    ... despiertas a esta hora? ¿Qué te pasa? Hoy no tengo que ir a la oficina.
    
    —Eric y tú, Caitlyn y yo vamos a pasar este fin de semana a las cabañas, bueno, digo, quizás Eric ya te lo haya dicho, pero te estoy avisando que te levantes porque, ehm, él me mandó, en media hora salimos.
    
    —Ok, cuando salgas cierra la puerta, ¿sí? —me recosté de nuevo en la cama y me tapé hasta la cabeza.
    
    Después de todo, sí había sentido algo de pudor a que me viera de esa manera. Mientras volvía a apoyar mi cabeza en la almohada oía como se cerraba la puerta. Al fin estaba sola en la habitación.
    
    Entreabrí mis piernas mientras cerraba mis ojos, acaricié mis pechos con mis manos hasta que mis pezones reaccionaron al tacto, fui destapando mi cuerpo a medida que una de mis manos bajaba hacia mis piernas y se colocaba suavemente entre ellas, con mi dedo índice abrí mis pliegues y pude sentir cómo éste se deslizaba al contacto con la humedad que había allí, sentía mi clítoris súper erecto, jugaba pasando suavemente mi dedo por ahí y sólo pensé en Martis; en su mirada deseosa al verme desnuda, y realmente no supe si me lo estaba inventando, pero tocarme imaginándolo se sentía muy placentero.
    
    Solté un gemido suave que me lo provocó pensar que mi mano era la suya, y seguí jodiendo mi clítoris hasta abrir un poco más mis piernas e introducirme lentamente dos de mis dedos todos mojados por mis propios fluidos.
    
    —Mhm… —se me escapó otro gemido.
    
    —Sigue… —oí una voz susurrando.
    
    Dios, ¿debería abrir ...