1. Mi compañero de la facultad


    Fecha: 12/05/2026, Categorías: Gays Autor: Doradinho, Fuente: CuentoRelatos

    ... mayo había venido muy caluroso. Fue entonces cuando pude ver aquel impresionante cuerpo: moldeadito, sin pizca de grasa, con unas piernas y unos brazos muy velludos a pesar de los 23 añitos que tenía (igual que yo, aunque en mi caso apenas gastaba unos pelos sueltos en las piernas y casi nada en el pecho). No sé si conseguí disimular del todo mi reacción al verle, porque lo primero que me dijo después de saludarme fue:
    
    —Hace calor, ¿no? Vaya tiempo tan incómodo para estudiar.
    
    —Sí, la verdad. Es una de las razones por las que me gusta estudiar en la biblio, el fresquito que hace.
    
    —A mí me encanta ir por la casa medio desnudo, o desnudo del todo incluso. Me hace sentir libre y muy relajado.
    
    —Sí, debe ser una sensación agradable, aunque yo no puedo hacerlo porque comparto piso. ¿Tú vives solo?
    
    Me sentí orgulloso de mí mismo por hacer esa pregunta en ese preciso momento. Aquella conversación me estaba dando algunas pistas, o eso creía yo al menos.
    
    —Mis padres se compraron este apartamento cuando mi hermano empezó la carrera; él ya se fue y ahora me toca usarlo a mí. y puesto que estoy en mi casa me sacaré la camiseta si no te importa. De hecho, me la puse para abrir la puerta.
    
    —No hay problema, como dices estás en tu casa, ja, ja, ja.
    
    ¿Cómo iba a haber problema?. Fue la manera que tuve de poder contemplar aquel espectacular torso en todo su esplendor, con aquella pelambrera negra y espesa. No pude evitar decir:
    
    —Joer, ¿seguro que tienes 23 años? Tu ...
    ... cuerpo parece de un chico mayor… perdón, no quería llamarte viejo…
    
    —Ja, ja, ja, no pasa nada. Mi padre y mi abuelo también son muy peludos, así que debe ser genético. Tú, en cambio, pareces mucho más lampiño.
    
    —Pues sí, y a estas alturas me temo que ya no me saldrá más pelo. Supongo que no me preocupa demasiado, aunque a veces me gustaría sentir la sensación de tener un cuerpo peludo.
    
    Casi sin que me diera cuenta, cogió mi mano y la acercó a su pecho.
    
    —Toca —dijo—, así podrás hacerte una mínima idea de lo que se siente.
    
    ¡Jesús, María y José!… qué sensación tan maravilloso acariciar aquella selva negra guiado por su mano. Al rozar una de sus tetillas, se puso dura de golpe, y Pablo soltó un leve suspiro. A estas alturas, mi pene ya se estaba empezando a levantar, y temía que él lo notase (aunque lo cierto es que no sé si eso importaba viendo como se estaban desarrollando los acontecimientos. En aquel momento los dos sabíamos ya lo que queríamos que ocurriese.
    
    Entonces Pablo acercó su mano a mi cintura y comenzó a meterla por debajo de mi camiseta. Acarició mi cuerpo y al mismo tiempo fue acercando su cara para darme un casto beso. Se ve que le gustó porque enseguida puso sus labios de nuevo en los míos, sin retirarlos esta vez. Al contrario, abrió mi boca con la suya y nuestras lenguas se encontraron. Fue un beso húmedo, largo, apasionado… nadie me había besado nunca de aquella forma.
    
    Después Pablo, que parecía llevar la iniciativa, me cogió de la mano y me ...