1. Noche de telo con mi madre: Nuestro incesto


    Fecha: 14/05/2026, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos

    Era época de finales en la facultad, ya me quedaban dos finales y la tesis para recibir mi título, era verano, las últimas clases en la «facu» y a disfrutar las vacaciones, de las playas en Río de Janeiro y en casa de mi abuelo. Todo esto era parte de la conversación que tenía con Graciela «Gachi» mientras ella se fumaba un cigarrillo y yo atendía mi celular, viendo que quien llamaba era mi madre, a la cual tenía registrada como «Xochi». —Hola Richard, —dijo mi madre del otro lado del teléfono— te paso a buscar a la salida de la facu. —Ok, mirá que salgo a las once, —le confirmé.
    
    Graciela que había escuchado la conversación, me preguntó ¿si todavía era un nene de mamá, que me cuidaba tanto? Le devolví una sonrisa socarrona, le saqué el cigarrillo de sus labios y le di una pitada, cual humo eché en su rostro.
    
    —Si Querés, te presento a mi «vieja» o a Xochi
    
    —¿A tu madre o a Xochi? —me devolvió la pregunta
    
    —Creo que esta noche te presento a Xochi
    
    Gachi es de esas pibas «chetas» que van a la universidad privada a pescar estudiantes con guita y de buena posición y aunque ella también lo era, le gustaba (también por lo bonita que es y el buen lomo que tiene) levantarse y salir con esos chicos, a los que más de una vez nos entretenía con sus «petes» en los recreos y arriesgándonos en los descansos de las escaleras interminables de la facu. Cuando salimos a las once clavada estaba el auto de mi vieja en la puerta de la facu, le hice señas que estaba con Gachi, mi vieja ...
    ... asintió con un gesto afirmación, canchero yo, le abrí la puerta delantera a Gachi y dejé que se sentara junto a mi madre.
    
    Yo me acomodé detrás cuando mi madre antes de poner el auto en marcha, mirándome por el espejo, me miró abriendo sus ojos interrogatorios; le guiñé un ojo y seguimos. Dimos unas vueltas, por Palermo y mi madre que llevaba una minifalda y una blusa blanca que traslucía sus pezones, dejó que Gachi fuera viendo el color blanco también de la tanga que traía puesta y que descubría su pubis depilado, al abrir más sus piernas con la excusa de los pedales.
    
    —¿Te llevamos a tu casa?, le preguntó mi madre.
    
    —Si por favor, vivo en Núñez — Pero su voz temblorosa dejaba sentir su nerviosismo, cuando comenzó a escribir en su celular, me estaba escribiendo a mí. «Decime que esta tremenda mina no es tu madre, porque me la «garcho» acá mismo, me está calentando y yo estoy toda mojada, te voy a dejar el tapizado manchado».
    
    —Tranquila, le respondí, ella te va a coger cuando sea tu oportunidad, esta noche tenemos otro programa.
    
    —¿Te cogés a tu madre, por eso la llamas Xochi?, sos un HDP. Es una tremenda diosa, ¡¡¡flor de putaaa!!! Tiene el pubis depilado, me lo está mostrando, y cada vez abre más las piernas, —me seguía escribiendo— —Si, porque le gustas y sabe que a vos te gusta el sexo oral. —¿Le contaste eso? —Si, por eso te dejé ir adelante y que te vayas preparando, levanta de a poco la falda y enséñale tus piernas también.
    
    Cuando Gachi comenzó a subir su ...
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