1. Noche de telo con mi madre: Nuestro incesto


    Fecha: 14/05/2026, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos

    ... falda también, mi madre me miró por el espejo y me devolvió un guiño de ojo. Delante de mí, mi madre y mi novia de entonces estaban compitiendo con sus faldas, yo ya estaba al palo a punto de explotar. Dos putitas muy húmedas, dos pares de tetas compitiendo con sus erectos pezones y yo disfrutando, pero deseaba que la noche cumpliera su plan de terminar en el «Telo» con mi madre y no con Graciela.
    
    Menos mal que así fue, dejamos a Gachi en su casa, pero al despedirse de mi madre en el auto, —no sé si fue exprofeso o al pasar, pero se besaron rápidamente en los labios, Gachi acarició la tanga húmeda de mi madre, como me lo revelara en un mensaje al rato. «—Me volvió loca el sabor que tiene tu madre o Xochi, no le prohíbas que me coja», tengo mis dedos en mi boca saboreando el resto de sus jugos vaginales. ¿Se van a coger?, Uds. Dos me dieron vuelta la cabeza, ¡te amo Richard!
    
    Me pasé adelante en el auto junto a mi madre, cuando se desbrochó un botón de la camisa y sus lolas pretendían escaparse de su corpiño. Me miró y sonriendo me confesó: —Me gustó tu noviecita, tiene buen lomo y sabe acariciar a una mujer, seguro que le gusté también. —Si Xochi, —mostrándole el celular con la conversación que habíamos tenido hace unos minutos, cuando entró una foto que me mandaba, entangada masturbándose y con la frase que decía «Para que cojan pensando en mí».
    
    Y así fue, cuando mi madre me tomó la cara con sus dos manos y nos besamos ardientemente, mientras nuestras lenguas ...
    ... salivaban el deseo erótico de coger esa noche, mi madre, sin despegarme de sus labios me murmuró —¿vamos al «telo» o vamos a casa. —Vamos al «telo» putita. —le respondí, mientras sentía en mis dedos que su concha empapada me dejaba penetrarla suavemente hasta hacerla gemir mientras seguíamos con ese juego de lenguas cada vez más ardientes.
    
    —Vamos pendejo, vamos a coger, mami está muy caliente y muy putita esta noche. —Sus labios como los míos de tanto beso y de eróticos mordiscones ya estaban hinchados y purpúreos—.
    
    —Pero por favor conducí vos, estoy temblando.
    
    Agarré el volante y tomé hacía la Panamericana, haciendo que el viaje provocara más calentura, yo estaba al palo, mi jean marcaba mi erección prominente, cuando sentí que la mano de mamá comenzó a acariciarme, nos miramos y en un segundo estaba dándome una felatio, atragantándose con mi pija y suavizando mi glande con el placer suave de sus labios; tenía que contenerme, iba conduciendo después de todo.
    
    —No me pajees, chúpame, pero no me hagas acabar.
    
    —Quiero toda tu leche en mi garganta bebe.
    
    —No, quiero acabar bien adentro de tu concha; pero no me hagas acabar ahora putita. —Mientras sentía que por mi erección ella dejaba correr las mieles de su saliva. Tremenda puta, me estaba dando colosal chupeteada.
    
    Llegamos al «telo» me tiré en la cama y ella con su arte sensual me fue desvistiendo hasta que solo quedé con mi bóxer blanco, mi pija se dibujada mientras mi diosa madre se iba desnudando sin quitarme ...
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