1. Con Sofía, una mujer casada y feliz


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Poleodos, Fuente: CuentoRelatos

    ... aproveché para meter mi mano por debajo de su falda, y asegurarme, como ya suponía, que llevaba un pequeño tanga.
    
    Llegamos a mi hotel, y pedí la llave de la 232, que era la habitación que ocupaba. En el ascensor nos magreábamos, y aproveché para volver a meter mi mano por debajo de su falda, y esta vez pude tocar por primera vez su coño, que se notaba totalmente húmedo por la excitación que estábamos viviendo.
    
    Intentaba meter la llave en la cerradura y de nuevo volvieron las risas. Me costaba trabajo, en parte por las copas tomadas y por otro lado porque ella no paraba de tocar mi paquete. Al final, la puerta se abrió y pudimos entrar en la habitación.
    
    Según estuvimos dentro, nuestras bocas volvieron a juntarse y nuestras lenguas y labios a apretarse. La entrega era total. Estábamos a punto de comenzar una noche loca, de lujuria total.
    
    Sin dejar de nuestras lenguas y con los labios pegados, caímos como una fruta madura en la cama. Rápidamente me puse encima de ella y comencé a apretar sus tetas. Eran tan grandes que mis manos no las podían abarcar y me encantaba que fuese así.
    
    Nos abalanzamos uno encima del otro. Comenzamos a comernos literalmente. Nuestras ropas volaron literalmente y en menos de un minuto estábamos tan sólo con ropa interior.
    
    Mis manos se abalanzaron sobre sus senos, y le metí las manos, ambas, por debajo del cazo de su sujetador. Eran enormes, y estaban totalmente empinadas, casi como mi pene. Sus pezones eran enormes, le cubrían casi la ...
    ... mitad de su pecho, y la punta de su pezón se erguía de forma desafiante.
    
    Las llevé a mi boca para probar el delicioso bocado que suponía el exquisito manjar de sus mamas. Al final me centré en sus pezones casi en exclusividad. Con la mano derecha le tocaba sus pezones, y con mi boca le chupaba la otra. Después cambié.
    
    Tomé el frasco de leche corporal que tenía en la habitación, y que usaba después de venir de la playa y vertí un fuerte chorro en sus tetitas. Ella notó el frío de la crema, pero al momento, notó como sus pechos se iban lubricando, y mis manos se deslizaban suavemente, por todos los lugares.
    
    Ella bajó mi bóxer y agarró fuertemente mi polla para llevársela a la boca. Era toda una experta. En esos momentos mi lujuria llegaba ya a límites insospechados y casi insoportables para mí. Después de unos lametones tuve que moverle la cabeza para sacarla de su boca, puesto que veía que me podía correr en breve.
    
    Le bajé suavemente el tanga, que apenas le tapaba su rajita. Lo tenía totalmente depilado, con lo cual su chochito era aún más evidente. Comencé a tocarlo, a pasar mis dedos hasta llegar a su clítoris, mientras volvía a besarle de los pechos, ahora mucho más resbaladizos.
    
    Mi lengua fue bajando por todo su cuerpo, tripa, ombligo, cintura… hasta llegar a su chochito.
    
    En esos momentos, ella tenía toda su rajita encharcada, y casi sobresalían sus líquidos por encima de su abertura. Pasé mi lengua entre los labios, después la introduje lentamente dentro ...