1. Gunilda, mi médico hetero y mi amor (parte 5 - final)


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Amorclandestino, Fuente: CuentoRelatos

    ... rápidas e intensas aunque yendo siempre con cuidado. Me encanta como sus manazas agarran con fuerza, acarician y amasan mi cuerpo entero mientras hacemos el amor sin tregua. No deja de susurrarme al oído entre ardientes gemidos y rugidos lo hermosa y sexy que soy, lo buena que estoy, lo mucho que la excito y lo lesbiana que la hago sentir.
    
    Ambas tenemos varios orgasmos y los sentimos apoderándose de nuestros cuerpos con demasiada intensidad. Es increíble lo satisfecha que me hace sentir y como me hace el amor, como me hace suya, al mismo nivel que podría hacerlo un hombre o, quien sabe, mejor todavía.
    
    ¿Gunilda hetero? ¿Cómo que hetero? Repito: ¡Y unos cojones como los del caballo de espartero! Sí, sí, muy hetero y tal pero menuda gladiadora alfa escondía. Más lesbiana que las lesbianas. Por ser su primera vez haciendo el amor de esta manera, es tremendo como me lo hace. Es como que no necesita haber tenido ninguna práctica ni experiencia, lo hace de manera instintiva.
    
    Terminado el tórrido recorrido por toda la casa, nos encontramos de nuevo en su cuarto, en su cama, en la misma postura que hemos empezado, ella sentada y yo en su falda. Tengo mi último orgasmo cabalgándola y gimo más fuerte que nunca. Caigo rendida abrazada a ella y ambas nos tumbamos en la cama para tomar aire. No dejamos de besarnos. Me siento como si me hubieran partido por la mitad. Pero con mucho gusto.
    
    Transcurridos unos minutos, se quita el aparato y nos abrazamos con fuerza, juntando más ...
    ... y más nuestros cuerpos. En un momento dado, se quita las bragas culotte y me lanza una ardiente mirada cómplice que yo, que hace ya un buen rato que tengo mis braguitas en el suelo, capto al momento. Ambas nos movemos de una manera que terminamos sentadas en la cama fuertemente abrazadas. Abrimos y cruzamos bien nuestras piernas, acercando más y más nuestras empapadas y desnudas intimidades, hasta estar completamente pegadas.
    
    Es entonces cuando nos movemos con gran sensualidad, fuertemente abrazadas, acariciándonos el cabello, las mejillas y el cuello, besándonos sin casi respirar, con mi cabeza bien acomodada entre las tiernas almohadas de sus enormes tetas, que se las beso y se las succiono sin parar por encima y por debajo del top. Empezamos lentamente y nos movemos cada vez con mayor ímpetu, hasta que ambas nos deshacemos en un tremendo orgasmo al mismo tiempo, dejando las sábanas bien húmedas de nuestra pasión, deseo y amor.
    
    Caemos rendidas, realmente exhaustas. Por ser mi primera vez en toda mi vida, ha sido demasiado intensa. Estamos tumbadas de lado, mirándonos a los ojos, acariciándonos el cabello y besándonos.
    
    –Mi Clío. Mi hermosa Clío. Yo… Yo realmente siento cosas por ti. Yo te deseo, te quiero, te amo. Yo quiero estar contigo y te lo quiero demostrar día a día. Nunca antes había sentido por una mujer lo que por ti siento y todo lo que deseo es que confíes en mí, porque jamás se me pasaría por la cabeza jugar con tus sentimientos ni hacerte daño. Eres la ...