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La propuesta (7)
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... demasiado cerca de su culo, cuyo nacimiento debía estar viendo desde su posición. Salí de mi escondite como alma que lleva el diablo y me presenté delante de ellos con un carraspeo. ―Perdona, tío ―se disculpó Álex al ver que me quedaba allí de pie con los brazos cruzados―. Se estaba quemando Caye, mira qué rojos tiene los hombros… ―Ya le dije que no pasaba nada, que ahora venías tú ―quiso excusarse mi chica, que parecía sobrepasada por la situación. ―Disculpa. ―Y se levantó dejándome el sitio mojado, eso sí, con la erección igual de pronunciada o incluso más que antes de sentarse junto a mi chica―. Vamos a pegarnos un baño ―le dijo a Marta. ―Noooo, acabas de echarme la protección… ―Veeeenga ―insistió tirando de ella, ante lo que cedió mi cuñada sin mucha resistencia. Se la llevó a la piscina y por el camino le soltó un azotazo en la nalga derecha, que sonó de manera celestial. El glúteo de Marta ni se inmutó, duro como una piedra, pero la manaza de Álex se grabó a fuego casi al instante. ―¡Qué hijo de puta! ―murmuré entre dientes, aunque Cayetana lo escuchó. Y en cuanto entraron al agua, comenzaron a besarse a lo bestia, como si estuvieran solos. El salido de Álex iba pasadísimo y Marta se dejó comer el cuello, envolviendo la cintura de su chico con las piernas. ―¡Se la va a follar! ―anuncié a Cayetana, que seguía sentada en la hamaca con las piernas abiertas y la espalda recta mirando hacia la piscina. Apreté con los dedos en su hombro y ...
... se le escapó un pequeño gemido sin dejar de mirar la escena. Quería hacerse la indignada con la parejita, pero no le salía y me di cuenta de que mi novia, posiblemente a causa de la cerveza, también estaba cachondilla. Y es que en la piscina, Álex y Marta habían dado rienda suelta a sus instintos y se morreaban de una manera vulgar, sacando las lenguas y pasándoselas por los labios, la cara y el cuello, mientras las manos del chico acariciaban los dos glúteos de mi cuñada. ―No se atreverán a hacerlo aquí, ¿no? ―preguntó Cayetana. ―Lo mismo hasta se la ha metido ya, joderrrr… ―Mmmmmm ―murmuró mi novia, ladeando la cabeza hacia un lado, disfrutando del masaje que le hacía―. ¿En serio?, ¿tú crees?, ya es lo que me faltaba…, ¡son unos impresentables! La parejita no dejaba de forcejear y me pareció que Álex se la quería meter, pero Marta se resistía a hacerlo delante de nosotros. Aun así, se seguían besando y manoseando y me encantaba como mi cuñadita le acariciaba la cabeza, enredando los dedos en el frondoso pelo de su chico. Casi se podían escuchar los gemiditos que emitían ambos, que, unidos al ronroneo casi imperceptible de Cayetana, hizo que yo también me empezara a calentar. Y cuando menos nos lo esperábamos, los dos salieron del agua. El pollón de Álex apuntaba hacia arriba y se le marcaba el contorno perfectamente a través de la tela mojada de sus bermudas. ¡Para lo delgado que estaba menuda cacho de verga tenía! ¡Era desproporcionada! Agarró de la ...