1. La propuesta (7)


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... yo.
    
    ―Demasiada, creo que llegamos a casa sobre las siete…
    
    Se acercó nadando su novio hasta ella, pegó un salto y le dio un beso en el vientre antes de volver a meterse en el agua. Luego se quedó de pie dentro de la piscina, mirándonos y Marta se sentó detrás de él, metió los pies en el agua, pasó los muslos por sus hombros y acarició el pelo brócoli de Álex.
    
    ―¿Y vosotros qué tal por aquí? ―dijo Marta.
    
    ―Pues ayer fenomenal, solitos… ―intervino Cayetana sin tan siquiera mirar hacia ellos mientras tomaba el sol.
    
    ―¡Caye, vale ya! ―susurré en bajito para que no nos escucharan.
    
    ―También nos hubiéramos venido el viernes ―siguió Marta que no captó la ironía de su hermana―, pero ayer teníamos el cumple de un amigo y no podíamos faltar…
    
    ―¡Qué bien! ―exclamó Cayetana con sorna.
    
    Me quedé mirando a Marta cómo se echaba la melena mojada hacia atrás en un gesto supererótico y cuando terminó metió bien los dedos entre el poblado pelo del niñato, que se dejó hacer. El verano le había sentado de maravilla a mi cuñada, estaba morena como un tito, casi más que Cayetana, y se notaba que no tenía ni una marca en la parte de arriba. Seguro que en la playa o con sus amigos tomaba el sol en topless, y de repente fijó la vista en mí y me miró fijamente mientras acariciaba a su chico.
    
    Esos pequeños tatuajes por los brazos todavía le daban un aire más salvaje. Llevaba alguna frase, un par de letras, fechas, una mariposa, una clave de sol, varios dibujitos pequeños… Subió una ...
    ... pierna, apoyó el pie en el borde y abrió la rodilla hacia fuera en una postura vulgar.
    
    Si no hubiera tenido Álex la cabeza delante, y con lo minúsculo que era ese biquini, seguro que le hubiera visto hasta el coño desde mi posición. El masaje capilar le debía estar encantando a su novio, porque cerró los ojos y se dejó manosear unos minutos en los que no habló nadie. Yo no perdía detalle de cómo le tocaba y de vez en cuando le soltaba algún besito en la cabeza, y es que me sorprendía ver a mi cuñada tan encoñada con el capullo ese que no tenía ni dos dedos de frente.
    
    ―Bueno, ¿y qué vamos a hacer esta tarde? ―preguntó Marta.
    
    ―Lo mismo que ahora ―dijo Cayetana―, tomar el sol y leer un rato.
    
    ―¡Jo, qué sosos! Habíamos pensado comprar unas cervecitas y jugar a algún juego de mesa por la noche…, ¿os parece bien? ―insistió Marta.
    
    ―Sí, parece un buen plan ―aseguré yo sin mucho entusiasmo.
    
    ―Ya veremos, ¡uf, qué calor hace! ―exclamó Cayetana levantándose de la tumbona.
    
    En ese momento todas las miradas se dirigieron a mi novia, que se acercó despacio a la piscina luciendo el biquini negro de su hermana pequeña.
    
    ―Te queda muy bien, Caye, ¡si lo quieres te lo regalo! ―gritó Marta sin dejar de acariciar a Álex, que se quedó con la vista clavada fijamente en mi novia.
    
    No me extrañaría que ya estuviera empalmado bajo el agua, porque el masajito de Marta tenía pinta de ser muy placentero y el muy cabrón se mordió los labios cuando Cayetana se dio la vuelta y comenzó ...
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