1. La propuesta (7)


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... trasero. Entonces aparté su biquini y saqué un dedo, lo puse en posición vertical cerca de su entrada trasera. Al primer contacto Cayetana gimió y la muy zorra buscó acomodar su ano en mi dedo.
    
    ¡Quería que se lo metiera por el culo!
    
    ―¡Hijo de puta!, ¡la va a reventar! ―dije para calentar todavía más a Cayetana, que levantó la cadera y se fue dejando caer muy despacio, penetrándose analmente con mi dedo.
    
    ―¡¡¡¡Aaaaaah, qué rico!!!!
    
    ―Te gusta esto, eeeeh. Me pregunto qué pensarían tus padres si os vieran ahora a las dos. Tu hermanita follando arriba y tú dejándote meter un dedo por el ojete. ¡Menudas dos guarras estáis hechas!
    
    ―¡Aaaaaah, cállate, idiota, que estoy a punto de correrme!
    
    ―¡Pues hazlo!, ¡te pone cachondísima escuchar cómo gimen!, ¿verdad?
    
    ―Aaaaah, mueve el dedo, aaaaah, me encanta que me lo metas así, aaaaah, aaaaah… ―Y de repente Cayetana fue la primera en llegar al orgasmo―. ¡¡¡¡AAAAAH, QUÉ RICO, AAAAAH, AAAAAH, SÍÍÍÍÍÍ, SÍÍÍÍÍÍ!!!!
    
    Era increíble el aguante que tenía Álex, que no parecía bajar el ritmo y seguía embistiendo a Marta con potencia. Al ritmo de sus gemidos se corrió Cayetana, bajando y subiendo la caderas de la hamaca y cuando terminó se sacó la mano de las braguitas y la apoyó en mi muslo. Después echó el brazo hacia atrás y buscó mi polla de nuevo.
    
    ―Mmmmm, ha estado muy bien, ¿quieres terminar tú? ―me preguntó con la voz temblorosa.
    
    Todavía tenía el dedo incrustado en su culo, que, unido a los gritos de placer de Marta, ...
    ... hacía que mi polla estuviera bien dura. Cayetana me la sacó de las bermudas sin mirarme y se dispuso a pajearme a toda velocidad mientras mecía sus caderas de lado a lado y subía y bajaba, penetrándose con mi dedo. Mi chica quería más y un solo orgasmo parecía que le había sabido a poco.
    
    ―¿Quieres que lo saque? ―pregunté.
    
    ―Aaaaah, como quieras…
    
    ―Me apetece ir a la habitación y restregarla contra tu culo. Hacer como que te follo y correrme encima de ti…
    
    ―No podemos hacer eso…
    
    ―¿Por qué?
    
    ―Porque no nos vamos a poner a su nivel… No vamos a ir a la habitación, así que termina ya, antes de que bajen…
    
    Cayetana se levantó, haciendo que mi dedo saliera de su interior, se dio la vuelta y se sentó frente a mí con las piernas sobre mis muslos. Me agarró la polla y la machacó con fuerza, mirando hacia abajo, comprobando cómo goteaba mi glande y lo hinchado que tenía el capullo. Me besó con ternura, pero a la vez de una manera muy erótica, pasándome la lengua por los labios secos y humedeciéndolos.
    
    ―¿Cómo crees que se la estará follando?, ¿a cuatro patas? ―comenté para provocarla.
    
    ―Cállate y termina…, ¡me da igual lo que estén haciendo!, ¡no me interesa!
    
    ―Suena como si se la estuviera follando desde atrás, ¿verdad? ¿Se la habrá metido por el culo?, la tiene demasiado grande para eso…
    
    ―¡Que te calles!
    
    ―¡Uf, voy a correrme, Cayetana, voy a correrme! Quería hacerlo a la vez que ellos, pero, ufffff, ¡no puedo aguantarme!, aaaah, aaaah, aaaaah, Caye. ―Y un ...
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