1. La propuesta (7)


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... parecer no era el único que se fijaba en la chica de enfrente, pues Álex tenía la mirada fija en las larguiruchas piernas de Cayetana.
    
    Era, quizás, su único aliciente para seguir sufriendo. Su rostro denotaba el esfuerzo que estaba haciendo por sujetar los fibrados muslos de Marta y yo sabía que en unos pocos segundos iba a ceder de nuevo. Me confié tanto que subestimé a mi cuñadita, que estuvo a punto de tirar a Cayetana, por lo que tuve que atrapar sus muslos con fuerza, aunque yo también tenía los hombros cargados.
    
    Arriba ya valía todo y lo que empezó como un juego se había convertido en una lucha a vida o muerte, incluso me pareció que Cayetana le rozaba la cara a su hermana y esta, rabiosa, le pegó un medio guantazo a mi chica justo cuando Álex cerraba los ojos y se dejaba ir.
    
    ―¡¡No, ¿qué haces?!! ―preguntó Marta agachando la cabeza―. No me sueltes…
    
    Pero era demasiado tarde y Cayetana empujó con ganas a su hermana, que viendo la derrota de cerca se dejó caer hacia delante, intentando derribarnos mientras ella cedía. Sentí la rodilla de Marta en mis labios y después de un tremendo impacto mi cuñada se fue al agua.
    
    Resultado, Cayetana terminó con un arañazo en la cara y yo con el labio medio partido. Los dos heridos, pero de pie.
    
    ―¡Me has hecho sangre! ―dijo Cayetana tocándose la cara―. ¡Eres una picada!
    
    Y de repente Marta saltó por mi espalda y con una fuerza asombrosa tiró de mí hacia atrás, haciendo que cayera su hermana al agua también.
    
    ―¿Pero ...
    ... tú estás bien de la cabeza?, te fastidia que te haya ganado, eh, ¡pues te aguantas! ―insistió mi novia, retando a su hermana con la mirada.
    
    Luego Marta salió del agua, malhumorada, con un enfado tremendo y se echó la mano a la espalda para desaflojar el sujetador antes de tumbarse en la hamaca con cara de mala hostia. Solo pude disfrutar de sus glúteos unos segundos, sin embargo, Marta se quedó con la parte de arriba de la mano y la lanzó contra el suelo.
    
    Flexionó una pierna y se quedó así, como si nada, haciendo topless delante de nosotros con sus tetitas al aire. Las minitiras de su tanga eran lo único que impedía que estuviera desnuda del todo. Álex y yo nos quedamos callados, mirando la escena y después abracé a mi novia por detrás y le di un beso en el hombro para que se tranquilizara.
    
    ―Déjala ―susurré en su oído―. Ya sabes que es muy competitiva…, disfruta de la victoria.
    
    ―Pero esta ¿qué narices hace? Y ahora se quita el biquini también… ―dijo Cayetana y al girarse me encontró con la mano en la cara―. Joder, Jorge, te ha partido el labio…, anda, vamos fuera, que te curo o lo vas a llenar todo de sangre…
    
    Habíamos pagado un precio muy alto por ese pequeño triunfo y quizás Cayetana debiera haber sonreído al pasar al lado de su hermana, saboreando y restregándole la dulce victoria, eso le hubiera fastidiado más; sin embargo, volvieron a enzarzarse en otra discusión.
    
    ―¿Te parece normal lo que haces? ―le preguntó Cayetana, delante de ella, con las manos en ...
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