1. Mi preciosa princesita (capítulo 10)


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Autor: cleversex, Fuente: SexoSinTabues30

    ... y vi claramente su intención.
    
    —Aquí no mi amor. A ver si vamos a meter la pata en el último momento.
    
    —¿Y en el ascensor de casa? —preguntó Martina riendo.
    
    —Ahí menos. Tienes a las vecinas pendientes de tu llegada. Están como locas por tenerte otra vez en casa, —dije arrancando el coche.
    
    —Yo también tengo ganas de verlas.
    
    —Estos meses han estado muy preocupadas y se alegraron mucho cuando las dije que había ciertas posibilidades de adoptarte.
    
    Efectivamente, cuando llegamos y aparcamos en el garaje, inmediatamente aparecieron una docena de vecinos. Pasó por los brazos de todos y todos las besaron con lágrimas en los ojos. Incluso la habían comprado un ramo de flores. Finalmente, subimos a casa y ante la sorpresa de Martina abrí la suya.
    
    —¿Vamos a vivir aquí?
    
    —Está casa es mucho más grande que la mía y ya lo he hablado con los de Servicios Sociales, —respondí entrando—. Tu habitación…
    
    —Pero yo quiero dormir contigo, —me interrumpió.
    
    —Y lo vas a hacer, —dije abrazándola—, pero tienes que tener tu dormitorio por si acaso.
    
    —¿Qué puede pasar?
    
    —Que tengamos visitas o una inspección: tu dormitorio tiene que estar como si se utilizara. Incluso tienes que tener ropa en el armario.
    
    —¿Cómo si se utilizara?
    
    —Así es mi amor.
    
    —Toda la ropa que traigo del centro de acogida la quiero tirar, —dijo entrando en el baño mientras se quitaba la ropa para ducharse.
    
    —Vale, pero mejor otro día, —respondí mirando como se quedaba desnuda. Me senté en el ...
    ... bidé y cogiéndola por las caderas la dí la vuelta.—. Menudo estirón has dado. La ropa que tienes aquí no creo que te valga.
    
    —¿Ya no te gusto como antes? —preguntó mientras me abrazaba.
    
    —¿Qué si me gustas? Me apasionas, pero quiero pedirte una cosa.
    
    —¿El qué?
    
    —Esos pelitos que empiezan a crecer en tu chochito tienen que desaparecer, —y atrapando uno de sus pezones con los labios, dije después—. Y necesitaras sujetadores. Te están creciendo unas tetitas preciosas, como tú.
    
    Yo también la abrace y juntando mis labios con los suyos la morreé. Desde el mismo momento en que percibí su olor, la polla se disparó. Había pensado en irme rápido a la cama y que allí sucediera todo, pero que cojones, con ella siempre me pasa lo mismo. Me bajé el pantalón y rápidamente se arrodilló y empezó a chupármela. Bueno, si me descarga ahora para la cama ya pensaré otra cosa: tengo muchas ideas. No duré mucho porque a mi lógica ansiedad por llegar casi un año sin ponerla la mano encima hay que añadir que desde allí, sentado en el bidé tenía en espejo grande de frente y la veía con toda claridad su trasero y su perfecta línea vaginal. Me corrí y la llené la boca de semen. Mi amor me miró con una sonrisa, abrió la boca llena de esperma y se lo tragó. Nunca lo había hecho, y me refiero a representar de una manera tan evidente algo que hacia desde el primer momento.
    
    Nos levantamos, terminé de desnudarme y entramos en la ducha. La estuve limpiando con la esponja concienzudamente y ella se ...
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