1. Mi preciosa princesita (capítulo 10)


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Autor: cleversex, Fuente: SexoSinTabues30

    ... necesario para controlar nuestra fogosidad sexual, pero eso si, los fines de semana temblaban las paredes. Os recuerdo que yo empiezo a trabajar a la 3:30 AM (8:00 AM en Mumbai) y termino entre las 11 y las 12. Después como algo ligero, generalmente fruta, y me echo una pequeña siesta. Me levanto, paso la aspiradora y cuando a eso de las 17:00h llega Martina follamos: nada muy elaborado. Después nos duchamos, la tarea del cole, la cena, algo de tele y a eso de la 22:00 a la cama, sexo y a dormir. Eso si, los fines de semana son memorables.
    
    A estas alturas creo que no hace falta contar como es Martina, pero por si hay algún despistado, voy a hacer un pequeño inciso. Ahora mismo, Martina es una preciosa adolescente de 12 años y pico y 1,49 de estatura. A pesar de que ya no practica la gimnasia y no lleva una dieta tan estricta, sigue siendo muy delgada. El pecho ya ha florecido, y no espero que lo desarrolle mucho. Por antecedentes familiares (su madre no tenía mucho y además era muy pequeñita). Ya ha empezado a menstruar, pero la verdad es que por el momento lo tiene controlado y no la causa problemas. El pelo lo tiene castaño claro igual que los ojos. No está morena porque no toma el sol y además nunca ha ido a la playa, sin lugar a dudas algo a solucionar.
    
    Sexualmente es extremadamente activa, pero muy sumisa (la gusta que la aten), que la hagan muchas cosas y constantemente, y que no se pueda resistir a los orgasmos que produce como si fuera una fabrica. Es ...
    ... claramente multiorgásmica y por el momento ligeramente masoquista (sus limites están por descubrir). Su principal afán es servirme y estar a mi disposición y desde luego estoy encantado: no me voy a quejar. Ya veremos cuando sea adulta como va a pensar, pero por el momento…
    
    Terminamos de cenar mientras seguíamos charlando y después se fue al baño mientras terminaba de recoger la cocina. Me dirigí al dormitorio principal y me la encontré sobre la cama.
    
    —¿Has traído los juguetes?
    
    —Por supuesto mi amor, —dije sacando un maletín del armario. Lo deposité a los pies de la cama y lo abrí. Sin decir nada, me ofreció las muñecas y sonriendo, cogí las muñequeras y se las puse uniéndolas por detrás de la espalda. A continuación, la coloqué las tobilleras y las uní también. Después con la mordaza de bola y un collar de perro de la mano me tumbe junto a ella y durante mucho tiempo la estuve morreando. Como no la estimulaba la zona vaginal, ella no hacia más que intentar frotarse los muslos en un intento de autoprovocarse placer. Tardé en saciarme y cuando lo hice, la coloqué la mordaza. Entonces empecé a repasarla el cuello mientras la tiraba de la coleta hacia atrás y cuando terminé la puse el collar de perro de cuero. Iba a ser sistemático porque llevaba casi un año sin saborearla, sin olerla, sin amarla. Pasé a sus hombros y por fin a sus tetitas. Me agradó comprobar que a pesar de la posición un poco forzada hacia a tras algo se la notaban.
    
    Metí un dedo en su vagina y casi ...