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Siempre en Marcha Parte 4
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... cuanto a su madre, estaba tranquilo de sentir que finalmente la comprendía, de creer que ella ya no tendría secretos, finalmente se quedo dormido junto a Sofía. Domingo, 10 de la mañana, Andrea, sin saber que esa jornada marcaría el inicio de una etapa mucho más oscura de su vida, ingresa a casa junto a su madre. Samuel se acercó a la puerta, el sonido de la lluvia creando una capa de distorsión entre el mundo exterior y el interior de la casa. La puerta abierta, un aire frío y húmedo le golpeó el rostro, pero no se detuvo. Rápidamente se movió hacia su madre y su hermana. —¿Cómo les fue? Lorena no respondió de inmediato. Sus ojos, algo ausentes, caían sobre Andrea, quien estaba de pie, mirándolo fijamente pero sin hablar. Lorena parecía exhausta, como si el peso de la noche estuviera finalmente cayendo sobre sus hombros. Después de un largo suspiro, asintiendo lentamente: —Solo… fue… bien, Samuel. —¿Bien…? Mamá, ¿qué tuvo que hacer Andrea? El silencio fue pesado, como si las palabras se atascaran en la garganta de Lorena. Su mirada evitaba la de Samuel. Andrea, por su parte, se quedó quieta, inmóvil, con los ojos fijos en su hermano. Esperaba algo, una reacción que no llegaba, como si las palabras que no salían de su madre se estuvieran acumulando también en su interior. En ese momento, Lucas apareció por el pasillo, todavía con su pijama puesta, con el cabello despeinado y un rostro somnoliento. Miró a sus hermanos y luego a su madre, notando el ambiente tenso que se había ...
... formado. —¿Hasta ahora llegan? ¿Qué pasa? Samuel no respondió de inmediato. Miró a Andrea, notando cómo su expresión había cambiado. Había algo en ella que no podía identificar. Su hermana, normalmente tan vivaz, ahora estaba quieta, como si una sombra la hubiera envuelto. —¿Mamá? Lorena se dejó caer sobre el sofá con un suspiro, agotada. Sus ojos, antes llenos de determinación, ahora reflejaban algo diferente, algo más profundo y oscuro. —No sé… todo se ha complicado. Ya no sé cómo manejarlo, Samuel. Lorena permaneció en el sofá, temblando apenas, con los ojos clavados en el suelo. Samuel seguía de pie, a un par de pasos, pero sentía que los kilómetros emocionales entre ambos eran incontables. —No fue solo el club, ni Ernesto… fue lo que pasó allí. Samuel frunció el ceño, confundido, pero no dijo nada. La dejó hablar. —No sé cómo explicarlo… —continuó ella—. La han usado, como si algo en ella se quebrara solo por estar allí, rodeada de esos hombres. Pero luego… —hizo una pausa, tragando saliva— luego vino algo más. Se frotó las manos, nerviosa. El silencio era tan denso que incluso la lluvia afuera parecía haberse detenido por un instante. Andrea (sin levantar la mirada, con voz baja, áspera): —Sentir mi cuerpo liberado… fue demoledor. No lo esperaba. No sospechaba que ocurriría así. La forma en que me tocaban, las estimulaciones… la manera en que mis propios dedos me buscaban después, masturbándome en silencio mientras los penes pasaban por mi boca… —cerró los ojos, con un ...