1. Así es como se convirtió en mi puta privada (6)


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: melenas, Fuente: TodoRelatos

    ... follar a su cuñada y a su suegra, por supuesto delante del cornudo y los respectivos maridos. La imaginación y perversión de esta mujer en lo que se refiere a su esposo es cada día más retorcida. Estábamos distraídos con nuestra conversación cuando apareció la chica del sex-sop.
    
    Chica.- Caballero, Tenga su compra, como tenía que venir a por un café pues se lo he acercado. La batería dura como diez horas, Aunque seguro que en menos de un minuto su señora llegará al clímax.
    
    José.- Muchas gracias, no era necesario que se molestase, pida el café que a este la invito yo. Toma putita, póntelo que quiero estrenarlo y ver que tal funciona.
    
    La chica se retiro a la barra a pedir y Elena abrió el paquete, saco él juguete, se levanto de la silla, lamio el vibrador y levándose la falda, se lo metió lentamente en el coño.
    
    Elena.- Como veras mí amor, parezco una dama decente, pero no llevo ni bragas ni sujetador porque siempre seré tu puta obediente. Ya me tienes otra vez a tu disposición. Ponlo en marcha y enséñales a los asistentes como controlas a tu putita. No le hice caso, Me levante, fui a la barra, pague la cuenta y la indique que me siguiera. Nos fuimos al coche para acudir a comer a un restaurante cercano al pueblo de Elena, por el camino ella seguía maquinando situaciones en las que terminaba follándome a su suegra. Yo por mi parte cada vez que paraba en un semáforo jugaba con el vibrador, que por supuesto ponía siempre al mínimo. Quería que se excitara hasta que ...
    ... me pidiera follar, pero sin dejar que se corriera en ningún momento. Al llegar al restaurante aparque, entramos, pedimos mesa y nos dispusimos a comer. Es un lugar con mucha afluencia de público, tiene una terraza con unas buenas vistas y una gran cocina y servicio, aunque no a buen precio. Mientras los camareros iban y venían con los pedidos, yo subía la intensidad del juguete, pero cuando notaba que Elena iba a perder el control, los bajaba de golpe, la dejaba descansar un poco y volvía a subir la intensidad. La cara de Elena iba de nerviosa por la situación a puta viciosa a punto de correrse, o a relajada y feliz, su voz cambiaba de dulce a entrecortada y más aguda de lo normal, y por supuesto dejo el tema de sus suegros para empezar a decirme de todo, Me pedía que la dejase terminar, me daba las gracias por parar e intentaba describir como podía lo que sentía, siempre intentando disimular lo que estaba ocurriendo, sin conseguirlo claro. Su excitación empezó a subir y bajar tan deprisa que las personas que nos rodeaban empezaros a darse cuenta de que algo raro estaba pasando. Al terminar de comer pasamos a otra terraza del local tipo chilaut, más tranquila y menos concurrida, nos estamos de espaldas a la barra y mirando al paisaje y después de que el camarero nos sirviera, aumente la intensidad del juguetito y entonces si la deje terminar. Se mordía los labios intentando ahogar los gemidos, sus piernas temblaban, sus pezones duros como piedras querían escapa de la blusa, ...
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