-
Habitación compartida en el hostal I
Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos
... con el pijama puesto y cepillándose los dientes. Murmuró algo con la boca cerrada y agitó la mano para saludarme. Al instante, volvió a meterse al baño. Me pareció una presentación corta, pero muy dulce. Fui directo a mi casillero para buscar mis cosas y a esperar que desocupara el baño. No tardó mucho, a los pocos minutos volví a verle. Esta vez con mejor luz y desde más cerca. Era un hombre grande, robusto, calculo que en el algún punto de sus treinta. No era el tipo de chico en el que me fijaría en una fiesta, pero no estaba mal. Esa pinta de bonachón tenía su toque... Bueno, ¿pero por qué estaba pensando en eso? Sacudí la cabeza en cuanto me di cuenta de que quizás le había estado mirando más tiempo del que era prudente. Sonreí como si devolviera el saludo de antes y me dirigí al baño. No ocultaré que le eché otra mirada de reojo mientras entraba y él estaba rebuscando entre sus cosas cerca de la cama. Buena espalda... Dentro, me cepillé los dientes y cerré la puerta para cambiarme. Todavía podía sentirse algo del calor del verano, así que había sido buena idea traer un pijama de pantalón corto. Fresco, cómodo y... bueno, no me quedaba mal. O eso me dije mientras modelaba un poco frente al espejo. Me lavé la cara y las manos antes de salir. En ese corto rato, y sin que me diera cuenta, había llegado otro compañero. Diría que se le había complicado la noche, porque al parecer llegó directo a la cama. Allí estaba, tirado boca abajo, con ropa de calle y ...
... hasta los zapatos puestos. Menos mal que era mi vecino de abajo. Quién sabe cómo se las hubiera arreglado para subir si tuviera asignada mi cama. El chico de antes ya se había metido también a la suya. Tenía un brazo detrás de la cabeza y miraba videos en su móvil. Esa posición le hacía flexionar los músculos correctos. Noté que su camiseta blanca era más ajustada de lo que debería y no le desfavorecía nada. Menudo pecho tenía. También veía sus bíceps estirando la tela y una barriguita que se le marcaba con gracia. Adorable... Enormes pies, eso sí. Esta vez había sido más disimulado. Capté los detalles mientras preparaba mi cama y más tarde, cuando pregunté si quería que apagara la luz. No me miró, solo contestó con un "jum", absorto en el móvil. Por ese día, no pasó más. Al compás de los ronquidos de uno y del TikTok del otro, quedé profundamente dormido. Había sido un viaje largo desde mi pueblo a la ciudad. Necesitaba ese descanso. Estaba tan agotado, que la luz del día siguiente me encontró sin saber dónde estaba ni cómo había llegado allí. "Ah, coño, si estoy en el hostal...", fue lo primero que procesé. Lo segundo que vino a mi conciencia fue la monumental erección que tenía. Había amanecido empalmadísimo y, lo que era peor, sabía que estabacaliente. Hay una diferencia entre cuando amaneces duro una mañana cualquiera y cuando estás... bueno, chachondo perdido. No sé explicarlo, pero es algo que sientes en el cuerpo. Suspiré. Luego, hubo un microcorte en mi ...