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Habitación compartida en el hostal I
Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos
... vez uno o dos minutos más con el móvil y luego bloqueó la pantalla y lo puso a un lado. Se estiró bostezando, y finalmente... Lo vi. Lo pillé echando una miradita a donde estaba yo. Pero no me miró a los ojos (¡y menos mal, o me hubiera descubierto!). Sentí que su mirada fue más abajo, a mi entrepierna. Juraría que me estaba mirando ahí. Fue solo un momento, como si no hubiera podido aguantarse la curiosidad. Y luego vi como tuvo que acomodarse la suya debajo de las sábanas. Joder. ¡Cómo me había puesto esa pequeña escena! Era tan simple, tan cotidiana y natural... y a la vez tan tentadora. Quizás solo se la acomodó porque le molestaba, pero pensar que había tenido que hacerlo luego de verme a mí era una idea mucho más satisfactoria. Solo podía pensar en ese breve momento en el que, sin ninguna reserva, deslizó su mano dentro del chándal, y en lo ardiente que era ese contacto con su parte más íntima. No pude evitar volver a imaginarme cómo la tendría. Ahí, a solo unos metros de mí, estaba acostado boca arriba un hombre que seguro tenía una polla gruesa. Si tuviera que adivinar, diría que era de las que se ven bien incluso estando dormidas. También tenía carita de tener unos buenos huevos gordos... Me di cuenta de que, si no me detenía, empezaría casi literalmente a subirme por las paredes. Una vez que mi mente pilla carrera, es difícil pararla. Pero tenía que intentarlo. Se escucharon risas en el pasillo y volvió a mí un choque de conciencia. No estaba en mi ...
... casa. Ni fantaseando solo en mi habitación. Todo aquello era real y no giraba solo en torno a mí y mis indiscretas pasiones. Quise volver a dormir, pero todo intento fue en vano. Al menos logré normalizar mi respiración y recuperar el control de mi cuerpo. Poco a poco, la presión en mis bóxers fue disminuyendo, aunque yo seguía excitado. Estaba en ese estado de calentura latente, en el que cualquier mínima chispa basta para volver a encenderte. Inspiraba y expiraba disfrutando de la sensación. Desde que mi compañero entró, no había dejado de notar un cambio en el ambiente de la habitación. Su intenso perfume colonizaba mi olfato. Le daba presencia, se hacía notar. Me moví para buscar una posición más cómoda y fue cuando noté lo húmedo que estaba. Mi bóxer estaba empapado con mi líquido preseminal. La punta de mi pene se sentía fría, en un contraste de lo más curioso con el resto de mi zona genital. Me tomé un momento para respirar profundo y conectar con mis sentidos. Quería integrar todo en el presente: desde el olor y la humedad hasta los ruidos de la calle despertando y la luz de sol que se proyectaba sobre mis sábanas. Me relamí los labios. Luego me estiré para desperezarme y volví a echar un vistazo a mi lado. Parecía dormir plácidamente, con una mano sobre el abdomen y una pierna fuera de las sábanas. Era una pierna potente, con pantorrilla firme y el muslo como un tronco. Poco vello, desde donde podía ver. Y si seguía subiendo con la mirada... Ahí estaba su ...