1. Habitación compartida en el hostal I


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos

    ... respiración. Recordé que no estaba solo en esa habitación. Al irme a dormir había, al menos, dos personas más conmigo. Me cubrí los ojos con el brazo en una reacción instintiva. "¡Mierda! ¿Me habrán visto?".
    
    Como si quisiera responderme, un ronquido de la cama de abajo me confirmó que el pobre hombre seguía fuera de combate. Solo tendría que preocuparme del otro hombre. Giré poco a poco la cabeza, abriendo muy despacio los ojos y temiendo lo peor. Pero mi compañero de al lado no estaba. Respiré aliviado y revisé la hora. Todavía era muy temprano... ¿A dónde habría ido? Volví a ruborizarme. ¿Y si al irse me había visto empalmado?
    
    No pude evitar recrear la imagen en mi cabeza. Él bajando de su litera y girándose tan solo para ver de buena mañana como se me marcaba toda la polla por debajo de la tela. ¿La verdad? En el fondo, no me disgustaba la idea. Y luego seguí pensando... ¿Él también habría despertado duro? ¿Cómo la tendría? Un hombre grande, así como él, seguro que tenía un buen rabo... Su barba corta lucía un toque rojizo. ¿Así tendría los pelos? ¿Peluda o depilada...? Sin poder aguantarme más, tuve que meter una mano en mis pantalones, dentro del bóxer. Había empezado a lubricar y esa sensación húmeda en la punta de mis dedos me hizo soltar un jadeo suave.
    
    Me relajé y abrí bien las piernas para abrazar y disfrutar de esa calentura mañanera. Bajé la mano para acariciarme los huevos. Dios, qué sensación tan única. Así pasé un instante breve, alucinando con lo duro ...
    ... que estaba y notando cómo empezaba a palpitar...
    
    Hasta que escuché la puerta.
    
    Fui lo suficientemente ágil como para taparme con las sábanas antes de que se abriera del todo la puerta. Decidí hacerme el dormido. Escuché que alguien entraba y, poco después, el chirrido de los casilleros. También noté cuando comenzó a acercarse hacia las literas. Mi respiración iba a mil. Casi sentía infartar cuando sus pasos se detuvieron muy cerca de mí.
    
    ¿Me estaría mirando? No sabía si mi técnica de las sábanas había funcionado. Quizás se seguía notando aunque hubiera intentado ocultarla. Porque una cosa era segura: yo seguía teniendo una buena erección que latía entre mis piernas. Pasé del miedo y la vergüenza al morbo en muy poco tiempo. "Si se ve, pues que mire", me dije, encogiendo los hombros mentalmente. No tenía nada de lo que avergonzarme.
    
    Comencé a escuchar que se alejaba unos pocos pasos, en dirección hacia su cama. Aproveché para entreabrir, con mucha cautela, los ojos. Allí estaba, de espaldas a mí, el hombre por el que me estaba sobando los huevos hace un momento. Para mi sorpresa, se estaba quitando la camiseta. De abajo llevaba puesto un chándal corto color beige. Le hacía buen culo. "Joder, me voy a correr como un cabrón si se lo quita", fue lo único que pude pensar. Pero lo conservó y subió a la cama, despreocupado y mirando algo en el móvil.
    
    Volví a cerrar los ojos por miedo a que me pillara. Los fui entreabriendo ocasionalmente para ver qué hacía. Estuvo tal ...
«1234...8»