1. Habitación compartida en el hostal I


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos

    ... entrepierna. No había una erección evidente, pero el hecho de que apenas unas pocas capas de tela eran lo único que había entre mis ojos y aquello... volvía a encenderme.
    
    Creo que fue entonces cuando lo decidí. Bastaba ya de disimulo y puritanismo. Estaba muy lejos de casa, en una ciudad tan grande que sería delito no perderse en ella. Compartía mi habitación con gente desconocida que quizás solo estarían en el país por un par de días y nada más. Era un buen momento para soltar la vergüenza y dejarme llevar un poco. Así, sin pensarlo mucho, cambié mi enfoque. Haría valer mi derecho a disfrutar.
    
    Comencé a tomar el control de mi día y lo siguiente que decidí fue que tomaría una ducha. Los dos compañeros seguían dormidos, así que procuré no hacer mucho ruido. No tardé más que unos pocos minutos. Mi objetivo era que sirviera para activarme, y de paso quitar el olor a fluidos secos que se me había quedado alrededor del glande.
    
    Justo cuando me estaba secando, comencé a sentir la adrenalina del juego. Miré la ropa que había traído para cambiarme. Medité. Decidí que no la usaría, saldría en ropa interior. Si iba a romper las reglas, lo haría con todo.
    
    Sonreí al espejo mientras me subía el bóxer que escogí. Era uno tipotrunk blanco, con un patrón de murciélagos negros. Me gustaba porque sabía que parecía hecho a mi medida. Me marcaba bien el paquete y me hacía un culo de esos que te ponen a salivar. El reflejo me devolvía una mirada de aprobación. Me fijé en mi torso ...
    ... desnudo escurriendo agua, en mi cabello mojado, en mis piernas firmes... Era joven y estaba bueno, ¡a la mierda con la vergüenza!
    
    Salí descalzo y tendí mi toalla en la ventana. No habían despertado todavía, aunque el principal causante de mi rebeldía sí se había cambiado de posición. Ahora miraba a la pared, dándome la espalda. Subí a mi cama y allí pasé el rato, acostado boca abajo. Con todo descaro, me había puesto cómodo: medio de lado, con una pierna flexionada y sin taparme con las sábanas. Pretendía que mi culo diera un buen espectáculo a quien me viera. Estuve así sobre un cuarto de hora, mirando el móvil, hasta que sonó un despertador. Era el suyo.
    
    Con un gruñido de protesta, tanteó la cama con la mano hasta dar con el móvil y apagar la alarma. Poco después, se dio la vuelta y empezó a incorporarse en la cama. Se restregó los ojos antes de fijarse en mí. De nuevo, no me miró a la cara, su mirada fue directa a posarse sobre mis nalgas. No le di mucho tiempo, quería sacarle chispas, pero no encender la hoguera.
    
    Comencé a incorporarme también, fingiendo que bostezaba. Agarré el móvil y me senté al borde de la cama, con los pies colgando.
    
    —Good morning. —Así que esa era su voz. Masculina, pero suave.
    
    Yo solo levanté la mirada e hice un gesto con la cabeza. Luego continué mirando el móvil, sin prestarle mucha más atención. Hubo silencio por un instante.
    
    Luego volvió a intentarlo, con un titubeo inicial:
    
    —¿Español? —comenzó a decir—.Or...
    
    —¿Hablas ...
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