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No me habían dedeado así desde la secundaria, me dijo.
Fecha: 19/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
A Nahuali la conocí en una fiesta familiar en otra ciudad. En ese entonces yo todavía fumaba marihuana y como ella también salimos a fumar mientras la fiesta seguía. Nos habíamos gustado de inmediato pero estaba difícil porque vivíamos en ciudades diferentes, ella además tenía una hija de 3 años. Su cuerpo no era espectacular pero era muy bonita, alta, morena, alegre y exudaba sensualidad. Ya de noche mi familia me prestó un auto para llevarla a su casa pues era tarde y comenzaba a llover. Ella se había quedado sola porque a su hija se la llevó su abuela desde temprano. Me estacioné afuera de su casa. Llovía. Nos comenzamos a besar y yo le metí la mano a los senos. –¿No nos llevará la policía? Le pregunté, pues he tenido malas experiencias con la ley. –Ahorita se empañan los cristales y ya nadie nos ve. Miró hacia el frente y sin decir más abrió ligeramente la boca y levantó sus dos piernas y las apoyó sobre el tablero. Quedé sorprendido por su desfachatez pero también me excitó mucho. Su vestido, algo recatado para la fiesta, ahora estaba a la altura de los muslos. Definitivamente era una mujer ardiente. No perdí el tiempo y ahora le metí la mano en la entrepierna. Le hice a un lado el calzón y comencé a usar mis dedos para frotar su vulva mientras le besaba el cuello y de tanto en tanto le besaba en la boca. Ella gemía. Con su mano izquierda comenzó a tallarme la verga por arriba del pantalón. Mis dedos se resbalaban por su vulva mojada, sus reacciones eran ...
... fáciles de leer para mí, me daba cuenta de qué movimientos de mi mano la hacían gozar más, como tenía las piernas arriba del tablero su entrepierna estaba a mi entera disposición. Me quemaban las ganas de penetrarla, aunque siempre me ha parecido muy incómodo coger dentro de un automóvil, pero sobre todo lo peor es que no traía condones. Después de un tiempo de estar dedeándola con dedicación conseguí que comenzara a venirse. Entré gemidos soltó un “¡SÍ!” Y yo traté de mordisquear al mismo tiempo su pezón pero no pude porque su orgasmo le sacudía el cuerpo. Ella no bajó las piernas del tablero y yo a seguí con mi mano en su vulva, moviendo los dedos de arriba a abajo y de tanto en tanto dejaba entrar mis dedos índice y anular en su vagina. Comencé a llevarlo mas lejos en mi recorrido, ahora llegaba hasta su perineo. Su excitación volvió a crecer. La mía comenzaba a desquiciarme. –No me dedeaban así desde la secundaria. Me dijo, y yo casi suelto una carcajada pero para evitarlo me prendí de la teta que ya le había quedado afuera del vestido. Era pequeña pero su pezón estaba muy duro. Lo mordí levemente y comencé a embarrar su propia lubricación en su ano. Ella gemía más y entonces ya no regresé los dedos a su vulva, ñ ya había suficiente lubricación en su esfínter anal, y sé que intercambiar entre este y la vagina puede causar infecciones, y también porque en mi cabeza calenturienta sólo estaba la idea de al menos penetrarla analmente con mis dedos. También yo sudaba. Los ...