1. No me habían dedeado así desde la secundaria, me dijo.


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... metió mi erección hasta la garganta. Abrí la boca en un gemido que se ahogó, no me esperaba eso. Su nariz contra mi vientre y la sensación de mi glande al fondo de su garganta. Como la tengo un poquito más grande que la media no todas las personas se la alcanzan a meter en la boca hasta el fondo, menos de un sólo golpe y a la primera (de hecho ella ha sido la única capaz de hacerlo hasta ahora). La forma en la que siento tener la punta de mi verga en la garganta de alguien me es muy placentero pero también perturbador: se siente como si las paredes del fondo de la garganta apretaran un poco la punta y los costados de mi glande, y eso me excita mucho pero también me tensiona, porque siento que no debo moverme, aunque quisiera, para no lastimarles o inducirles al vómito…
    
    Así como se la había tragado de golpe se la sacó. Tomó un poco de aire mientras me la jalaba con una mano y luego comenzó a chupármela otra vez pero ahora moviendo la cabeza de arriba hacia abajo. De tanto en tanto se la volvía a meter hasta el fondo y se quedaba allí un momento, incluso empujaba un poco más aplastando su nariz contra mi vientre. Se la sacaba, me la volvía a jalar y me lamia el escroto. Yo estaba en el cielo. Desafortunadamente en ese tiempo yo consumía mucho porno y tardaba mucho en venirme… Ella me lo comenzó a exigir: ¡vente, vente! Me decía, y se la ...
    ... volvía a meter hasta la garganta.
    
    De repente sonó su teléfono. Lo tomó con mi pene aún en su boca pero se lo tuvo que sacar para tomar la llamada, me siguió masturbando con la otra mano.
    
    –Sí mamá, estamos aquí afuera… estábamos platicando, ya voy, sí, ya voy… Colgó. –Tengo que entrar, ya se despertó mi niña. Me dijo, y bajó a darme un último beso en el glande. –Quiero que al rato termines pensando en mí ¿ok? Me dijo coqueta y después con el dorso de la mano se limpió la saliva y el liquido preseminal que le habían quedado alrededor de los labios.
    
    Nos dimos un beso aderezado por mis fluidos y salió del auto. La vi entrar a su casa y yo conduje de regreso sintiendo cómo iniciaba el dolor testicular que produce el no venirse luego de mucha excitación. Tenía que masturbarme lo más pronto posible pero no quería hacerlo en el auto. Lo hice cuando por fin estuve en la privacidad de una habitación, recordando las cosas que me había dicho, la sensación de mi dedo dentro de su ano mientras se venía, sus pezones duros, y lo casi indescriptible de estar hasta el fondo de su garganta. Eyaculé pensando en que me encantaría hacerlo alguna vez en su boca y en su carita adorable. Un deseo que, aunque no como yo esperaba, se me haría realidad más adelante, primero tendrían que pasar varias semanas porque al día siguiente yo volví a mi ciudad.
    
    Continuará. 
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