1. No me habían dedeado así desde la secundaria, me dijo.


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... vidrios del auto ya estaban completamente empañados, afuera había dejado de llover.
    
    La punta de mi dedo índice ya había entrado en su culito. Entonces ella se movió, sacó su calzón de una de sus piernas y giró ligeramente para dar su cara hacia la ventanilla, ahora, con las piernas ligeramente flexionadas trasero quedó más accesible para mí. En ese movimiento mi dedo se había salido y aproveché para escupirle y que tuviera aún más lub. Pensé en sacar mi ya insoportable erección y meterle al menos la punta pero era muy incómoda mi posición y, sobre todo, como ya dije, no tenía condones. Ella me había dicho antes en la fiesta: “Me encanta el sexo pero ahora soy responsable, no quiero tener otra hija ni estar angustiada por un posible contagio al no haberme cuidado…”. Cómo yo pienso igual sólo me acerqué más a ella para continuar metiendo mi índice en su ano que ya se dilataba; con el pulgar trataba de alcanzar su clítoris. Con la otra mano le apartaba el cabello para besar su nuca y su cuello. Mi dedo ya estaba casi completamente dentro de su culo mientras seguía tratando de alcanzar su clit con mi pulgar. Ella no dejaba de gemir y comenzó a mover sus caderas hacia mí. Ahora mi dedo estaba completamente dentro de ella, pero la posición era muy incómoda. En un momento mi dedo se salió por sus movimientos y antes de volver a penetrarla le di un beso baboso en la mejilla pues no alcancé sus labios. Le volví a meter el índice pero ahora ya sin tratar alcanzar su clítoris, ...
    ... completamente concentrado en su culo, yo también jadeaba de la excitación al sentir las paredes lisas de su ano mientras mi dedo entraba y salía haciendo sonar la palma de mi mano contra la mitad de sus nalgas. Ella se comenzó a masturbar. No tardó mucho en empezar a venirse casi gritando, comencé a sentir las contracciones orgásmicas de su esfínter al rededor de mi dedo. Besé con más furia su nuca y su cuello mientras se sacudía de placer. Al terminar sus estertores de goce poco a poco se fue relajando y entonces le saqué mi dedo, muy despacio, mientras trataba de besarla en la boca sin conseguirlo por lo incómodo de la posición. La palanca del freno de mano me estaba lastimando porque yo había quedado encima para poder estar más cerca de su cuerpo. Se acomodó el calzón, luego el vestido, y se sentó de forma normal en el asiento mientras yo regresé al lugar del conductor y discretamente me limpié el dedo en mi pantalón. Ella recobraba el aliento y me dijo muy seria: “Echa el asiento para atrás.” Lo hice, ya sabía lo que iba a ocurrir: vi cómo se recogía el cabello en una coleta en la parte de atrás de su cabeza. Apenas comencé a bajarme el cierre del pantalón se inclinó hacia mí y me apartó las manos de golpe. Me desabrochó el cinturón, el pantalón, y por fin liberó mi hinchado pene de su cautiverio, lo miró gustosa, después me miró a los ojos y me dijo con una mezcla de ternura, satisfacción y picardía:
    
    –Nunca me habían dedeado el culo.
    
    Antes de que yo pudiera decir algo se ...