1. Fany, la cornuda, capítulo 5. Segunda saga


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... agitaba un vaso de quién sabe qué en una mano cuidando de no tirarlo.
    
    —¡Pau, súbete! ¡ya no estés de mamoncilla! ¡tú dijiste que ibas a loquear! —le dijo Fany subiéndose a la cama también.
    
    Pau sonrió con vergüenza, escondiendo la boca detrás de sus manos.
    
    —Ay no, así como estoy de pendeja, y ya medio peda, me voy a caer.
    
    —¡Cállate y súbete! —dijo Eliza, jalándola suavemente del brazo.
    
    Pau se dejó llevar, tropezando un poco al subir al colchón. La cama se hundió bajo el peso de las tres, pero resistió. Ahora las tres saltaban, brincaban, se empujaban riendo mientras cantaban a gritos la letra de una canción de Karol G.
    
    —¡Tú no me vas a hundir, noooo! —gritaban desafinadas al unísono.
    
    El cuarto era un desastre encantador, con las mochilas abiertas sobre el suelo, vasos tirado sobre el buró, el espejo empañado por el calor del lugar que ellas emanaban. Se hacía tarde y las luces blancas del techo contrastaban con el foco rosa que Fany había instalado, dándole al cuarto un ambiente entre pijamada y cuarto de streaming improvisado, con los bailes tontos, la ebriedad incipiente de las chicas y la música.
    
    Pau intentaba seguirles el paso, saltando tímidamente, pero cada vez más suelta. Su falda se le subía con cada movimiento, dejando ver la parte inferior de sus lindas nalgas, envueltas en unas esperables bragas blancas enormes. Fany y Eliza no decían nada, pero se lanzaban miradas y risitas rápidas que no eran exactamente amables. Ese tipo de complicidad ...
    ... que nace de saberse más atrevidas que la otra, alguna clase de superioridad sexual. Complicidad en eso, y ya sabes, en el pequeño detalle de que compartían la verga de Mario.
    
    Las tres iban entrando en esa etapa donde el alcohol ya no solo se nota en las risas, sino también en la forma en que el cuerpo se va abandonando. No sabían cuántos vasos llevaban ya, pero la charola se iba quedando vacía. Había uno con vodka y refresco de manzana, otro con un fondo de cerveza caliente, uno más con mezcal a la mitad y un shot de algo dulce que ni siquiera recordaban que Fany lo hubiera servido. Ninguna bebida sabía bien, pero todas pasaban. Entre canción y canción, los brincos se hacían menos altos y los movimientos más sueltos, porque se cansaban en ratos y porque él ritmo variaba. La cosa empezaba a ir más de cuerpo flojo y sonrisa ladeada.
    
    —¡Pásame el rojo! —gritó Fany, agachándose torpemente a buscar uno de los vasos sin dejar de menearse.
    
    —¿Cuál rojo? Todos están rojos —respondió Eliza, dándole uno al azar.
    
    —Este sabe a medicina —se quejó Pau tras probar el suyo, haciendo una mueca.
    
    —¡Pues dátelo rápido para que no lo sientas, el chiste es empedar! —le dijo Fany riéndose.
    
    La ropa empezaba a estorbar. Fany fue la primera en arrancarse el suéter escolar y aventarlo a un rincón, con gesto exagerado de liberación.
    
    —¡Ya me está dando calor, no mames!
    
    Pau la imitó enseguida, dejando el suyo sobre la silla. Eliza, más coqueta y sin decir nada, se arrancó el suéter, ...
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