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Fany, la cornuda, capítulo 5. Segunda saga
Fecha: 19/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos
... luego llevó las manos al cuello de la camisa escolar y comenzó a desabotonar lentamente mientras bailaba, con una ceja levantada. Intentando hacerlo cómico, cómo si las sedujera en una mala peli porno. —Jajajaja pendeja —dijo Pau, entre divertida y asustada. Alejándose de Eliza, cuando ella la tomó desprevenida de la cintura y simulaba penetrarla una vez con todos los botones ya abiertos. —¿¡Qué haces!? —le preguntó con el mismo tono al girarse y ver qué se quitaba la camisa. —¡Me estorba! —dijo Eliza. Girando sobre sí misma y dejando que la camisa resbalara por sus brazos. Debajo llevaba un brasier de encaje rosa pálido, firme, bonito, que realzaba sin necesidad de relleno. Sus pechos se movían apenas con el ritmo, y sus hombros brillaban por el sudor. Fany soltó una risa burlona, pero no se quedó atrás. Y aunque dudó un segundo, también se quitó la camisa escolar. Su brasier era morado y liso, con las tiras flojas y algo torcidas. —¡Chichis pa’ la banda! —gritó. Comparadas lado a lado, la diferencia era clara como ya sabemos. Eliza con el pecho lleno, bien formado. Fany, huesuda, casi sin curvas, intentaba compensar con actitud lo que no tenía en forma. Ambas miraron a Pau. —¡Te toca! —¡No! —Pau alzó las manos enseguida, protegiéndose el pecho como si pudiera verse a través de la tela—. ¡Ustedes porque están bien loquitas! —¡Ay, ya, wey! —dijo Fany, pero sonriendo. —¡Está bien, está bien! —dijo Eliza, levantando las manos—. Cada ...
... quien a su ritmo, dale chance. Siguieron bailando así, bajando al piso para no caer de la cama, empujándose y riéndose, chocaban los vasos al beber una vez más. Pau se caía al piso, las otras 2 reían, luego carcajeaban cuando intentó levantarse y volvió a caer de nalgas. La tristeza se iba con la música a todo volumen, los vasos a medio llenar rotando de mano en mano, y la atmósfera cada vez más tibia, más espesa. Más increíble. Entre vasos tirados, envoltorios de papas y calcetas quitadas; incluso las de Pau, brincaban, se empujaban, giraban entre carcajadas, sudor y luces parpadeantes del estrobo barato que Fany había pegado junto a la repisa. Fue entonces cuando Eliza, con una sonrisa que decía “vean esto”, subió otra vez a la cama. Lo hizo con estilo, lenta, como si caminara hacia un escenario improvisado. Fany fue la primera en saber de que iba. —¡Esooo, mamonaaaa! —gritó riendo. —¡Jajajaja ahí vas otra vez! —dijo Pau, riendo como niña en show de payasos. Eliza se giró de espaldas al borde de la cama, bajó las rodillas y empezó a hacer twerk. Primero con movimientos suaves, apenas insinuados. Luego fue tomando ritmo, bajando más, sacando la lengua y moviendo de manera hipnótica las nalgas. Fany se llevó las manos a la boca, fingiendo un micrófono. —¡Damas y caballeros, con ustedes, la fabulosa, la escandalosa, la rompehogares de la zona norte… ¡Elizaaa! —cantó, con ese tono de sonidero que todos sabemos cómo es. —¡Ay no, ya wey! ¡Jajajaja! —gritó ...