1. Amor en criptomonedas II


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    Amot en criptomonedas II
    
    Alan no es millonario y dista mucho de serlo. Por ahora es un hombre con los bolsillos casi vacíos y la cabeza llena de cifras y sueños. Pasa las tardes en un cibercafé cercano a la universidad que huele a tabaco viejo y crema agria, esperando a Margaret. Ella llega siempre tarde, con sus amigas riendo detrás como un coro cruel. Se sienta frente a él, cruza las piernas y pregunta por qué siempre tiene ojeras. Alan inventa una broma y cambia de tema: le habla de monedas virtuales, de mineros invisibles, de la cadena de bloques como si hablara de una secta secreta que algún día lo salvará de toda esa miseria.
    
    Margaret sonríe. A veces parece escucharlo de verdad; otras, solo acaricia su taza de té y deja que sus amigas lo atraviesen con comentarios venenosos. Pero cada noche, cuando se quedan solos, Margaret se vuelve otra: le acaricia el pelo, le promete que algún día lo defenderá de todas. Alan se aferra a esa promesa como a un billete de lotería sin raspar.
    
    Una noche, después de despedirla, Alan camina hasta la habitación que comparte con Jack, su amigo de siempre. Jack le abre la puerta medio dormido, con un porro a medio terminar en la mano.
    
    —¿Otra vez con Margaret? —pregunta Jack, sin levantar la cabeza.
    
    Alan se deja caer en la silla, exhausto pero con los ojos brillantes.
    
    —Jack, tenemos que hablar. De verdad.
    
    Jack suspira, apaga el porro y se sienta en la cama, rascándose la cabeza llena de rizos.
    
    Alan abre su portátil ...
    ... y le muestra un gráfico que parece un electrocardiograma desbocado.
    
    —Esto es Bitcoin. Sabes, una moneda virtual. No existe, pero todo el mundo la quiere. La gente la mina, la guarda, la cambia como si fuera oro digital. No hay bancos, no hay políticos ni impuestos. Es nuestro boleto de salida, Jack.
    
    Jack lo escucha con una ceja arqueada, pero no dice nada. Alan habla durante horas, saltando de términos técnicos a conspiraciones sobre el futuro del dólar. Cuando termina, tiene la boca seca y el corazón disparado.
    
    —Mañana voy a ir a casa de mis padres —dice Alan, de pronto serio—. Voy a pedirles que hipotequen la casa. — Jackson lo mira confundido —- esto se va a disparar y el momento de invertir es ahora. Sí lo hacemos salimos de este agujero.
    
    Jackson se queda mirándolo. Luego, suelta una carcajada ronca.
    
    —Estás más drogado que yo, tío. Pero si tú lo haces… yo también, enciende de nuevo el porto y le da una calada honda, dice mientras expulsa el humo haciéndo forma de donas— Bro, te sigo hasta la muerte
    
    **
    
    Al día siguiente toma un bus a casa de sus padres y al llegar Alan se sienta en la cocina frente a la vieja mesa, la cual está cubierta de cuentas impagas, tazas con marcas de café seco y un florero con flores de plástico. Su padre revisa los papeles con una mueca incrédula; su madre frunce los labios, jugando con el anillo de matrimonio.
    
    —¿Quieres hipotecar la casa? —pregunta su padre consternado —. Alan, ¿y si pierdes?
    
    —Si pierdo —dice Alan, ...
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