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A los Pies de Jennifer II: Confesiones
Fecha: 25/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... movió. Seguía en la butaca, con la pierna cruzada, el bolígrafo en la mano y los labios rojos apenas curvados en algo que no era exactamente una sonrisa. —Saca la libreta —ordenó, sin levantar la voz. El estómago de Hugo se encogió. La mochila descansaba a su lado en el sofá, como un objeto peligroso. La abrió, sacó la libreta de tapas negras y se la tendió, pero Jennifer negó con la cabeza. —No. Hoy no voy a leer yo. Vas a leer tú. Hugo la miró como si no hubiera entendido. —¿Yo? —Sí. —Jennifer apoyó el bolígrafo sobre el portapapeles y entrelazó las manos sobre la rodilla—. En voz alta. Todas esas frases que escribiste cuando estabas solo. Quiero escucharlas aquí, con tu voz. Un rubor intenso le subió al cuello. —Pero… son cosas privadas. —Precisamente. —Jennifer lo atravesó con la mirada—. Aquí no vienes a guardar secretos. Aquí vienes a exponerte. Así que empieza. Hugo abrió la libreta. La primera página lo golpeó como un espejo. Había escrito con su letra apretada: “Me excité frente al espejo, no entiendo por qué. Aguanté la mirada 12 segundos. Me dio vergüenza, pero no aparté la vista. Me sentí raro.” La voz le temblaba mientras leía. Jennifer no dijo nada. Ni un gesto. Solo lo miraba. —Sigue. Pasó a la siguiente página. “En el bus, una chica me miró. Me puse rojo. Intensidad 7.” “El camarero me preguntó dos veces lo mismo y me quedé bloqueado. Intensidad 6.” “En el baño de casa, frente al espejo, lo intenté otra vez. ...
... Me quedé duro sin querer. Me dio miedo escribirlo.” La última frase se le quebró en la garganta. Quiso saltársela, pero Jennifer lo cortó de inmediato. —Más alto. No te escuché. Hugo tragó saliva. —Me quedé duro sin querer. El eco de la frase en la consulta fue un golpe seco. Jennifer inclinó la cabeza, sus gafas reflejaron la luz de la lámpara y sus labios se curvaron apenas. —Eso es información valiosa. —Su tono fue clínico, pero sus ojos brillaban con otra cosa—. Tu cuerpo responde a la mirada, incluso si es la tuya propia. Hugo quiso cerrar la libreta, pero Jennifer levantó un dedo. —Todavía no. Hay más. Él pasó la página con torpeza. Allí, en letra más apretada, había frases que había dudado en escribir. “Soñé con ella. No sé si debería escribir esto. Estaba arrodillado. Me humillaba. Me excitaba. Me desperté sudando.” Las palabras salieron en un murmullo. Hugo sintió que se hundía en el sofá. —Repite. —Jennifer no lo dejó escapar—. Más alto. Hugo cerró los ojos un segundo, pero obedeció. —Soñé con usted. Estaba arrodillado. Me humillaba. Me excitaba. Me desperté sudando. Jennifer apoyó el codo en el brazo de la butaca y la barbilla en la mano, observándolo como un depredador que mide a su presa. —Muy bien. Eso sí que es honesto. Hugo cerró la libreta con fuerza, como si quemara. —No quería… no sé por qué escribí eso. —Sí lo sabes. —Jennifer no levantó la voz, pero la sentencia cayó como un martillo—. Lo escribiste ...