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Las perversiones de mi hijo. Capítulo 1
Fecha: 26/05/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... escuchando detrás de la puerta, como una voyerista. No solo oía a mi sobrina, sino que escuchaba claramente los jadeos del tipo que se la estaba cogiendo. Me pregunté si sería su exnovio, en una especie de polvo de despedida, o si se trataba de un chongo con el que pretendía curar sus cicatrices. Emilia era una chica delgada, de pelo ondulado. Sus piernas eran largas y hermosas, y tenía una sonrisa encantadora. No era hermosa, pero sí lo suficientemente bonita como para que, combinada con su personalidad agradable, pueda llevarse a la cama al tipo que quisiera. Estuve a punto de volver a mi habitación. Ya hablaría con ella seriamente al otro día. pero entonces escuché algo que me hizo estremecer. —Despacio, Dante, tu mamá se puede despertar —susurró Emilia. Me quedé petrificada. ¿Dante? ¡Mi hijo se estaba cogiendo a su prima! ¡A la hija de mi hermana! Él murmuró algo que, si bien no resultó claro, sí dejó en evidencia que se trataba de su voz. Quedé totalmente aturdida. ¿Qué debía hacer en esa situación? Tal vez lo mejor sería hacer de cuenta que no me había enterado de nada. Era una situación demasiado incómoda como para enfrentarla. Pero me dije que no, no podía hacer eso. Debía poner un límite. Abrí la puerta de golpe, esperando que mi inesperada presencia detuviera instantáneamente la atrocidad que estaba ocurriendo. Me encontré con los dos chicos desnudos. Emilia boca abajo, con su perfecto trasero en pompa, levantando el rostro de la almohada, horrorizada al verme. ...
... Dante masturbándose frenéticamente mientras una copiosa eyaculación salía disparada de una pija gruesa y venuda, para caer en las tersas nalgas de la chica. A pesar de mi determinación inicial, no pude decir ni hacer nada. Dante me miró. Parecía mucho menos sorprendido de lo que debería estar, aunque igual lo noté algo desencajado. Tenía su verga en la mano. De ella aún salía un fino hilo de semen. Emilia había vuelto a hundir su rostro en la almohada. Probablemente quería que la tierra la tragara. —Mamá —dijo Dante. Me sentía aturdida, por lo que no pude reaccionar—. ¡Mamá! —gritó, con su poderosa pija aún en su mano—. ¡Andate! Cerré la puerta y me fui a mi dormitorio, como si hubiera sido yo la que había hecho algo malo. …………………………….. Me costó dormir. Nunca había meditado sobre el incesto, y ahora que me encontraba en una situación como esa, me veía obligada a planteármelo. Estaba claro que lo que había hecho mi hijo estaba mal. Además, estaba obligada a contarle a mi hermana lo que había visto, cosa que me incomodaba muchísimo. ¿Qué tenía en la cabeza mi hijo? Era de esos chicos a los que les llovía las mujeres. El mundo era injusto para las chicas, pero para los chicos era también muy cruel. Mientras a la mayoría le costaba encontrar una pareja sexual, había unos pocos que se llevaban a la cama a las que quisieran. Mi hijo estaba en ese segundo grupo. Entonces, ¿qué necesidad había de cogerse a su prima? Quizás era justamente por eso. Quizás había cierto morbo en el vínculo ...