1. Las perversiones de mi hijo. Capítulo 1


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Pero eso no quita que puedas desahogarte —dijo el chico. —¿Y qué te hace pensar que no tengo un amante? —respondí. Dante largó una carcajada que me hizo ruborizar. ¿Tan obvio era que no tenía sexo hacía tiempo? Dante rodeó la mesa en donde yo estaba sentada. Se colocó detrás de mí. Se inclinó y me dio un abrazo. Sus brazos rozaron mis senos, cosa que no debía escandalizarme, pues era evidente que no lo hacía a propósito. Sin embargo, sentí un extraño estremecimiento en todo mi cuerpo. —Te quiero mucho —dijo, susurrándome al oído. Su voz… su voz era la misma que la de su padre. Recordé a Octavio abrazándome por detrás. Solo que él apoyaba su sexo en mi trasero, y me masajeaba las tetas con fruición. Aparté la idea de mi cabeza. ¿Por qué pensaba en eso cuando estaba con mi hijo? Entonces me dio un beso en la mejilla. Lo vi marcharse. Era una escultura caminante. Los músculos de su espalda se marcaban con cada movimiento que hacía. Su trasero era perfecto, su cintura delgada, sus piernas ágiles. Mi hijo era hermoso. …………………………….. Ese mismo día me llamó mi hermana al teléfono. Por lo visto Emilia no había aguantado y se lo había contado todo. —¿Cómo estás, Vane? —me preguntó. Pero después de los saludos de rigor, fuimos directo al grano. —Te juro que no lo puedo creer. Te pido mil disculpas —dije. —No tenés nada de qué disculparte —me respondió ella, para mi alivio—. Creo que ninguna de las dos esperaba que sucediera algo como esto. Yo creo que lo mejor va a ser no hacer un ...
    ... escándalo de todo esto. Son jóvenes, y quieren coger todo el tiempo. Obvio que no me gustaría que vuelvan a hacerlo. Pero mejor dejar el tema atrás, y listo. Además, ambos ya son mayores de edad. Lo mejor es no darle tanta importancia, para que no se encaprichen y se crean que están dentro de una película romántica. Dante había estado en lo cierto. Érica se lo había tomado mucho mejor que yo. ¿Sería que estaba equivocada? Quizás realmente estaba exagerando las cosas. Pero es que me resultaba tan extraño… Pero decidí que ella estaba en lo cierto. Si nos mostrábamos muy rigurosas, ellos seguirían entusiasmados con la idea, pues les parecería muy apasionante seguir trasgrediendo las normas morales de la sociedad. Aunque eso en realidad iba más para Emilia. Dante parecía satisfecho con haberse cogido a su prima. Ahora tendría otros objetivos en la mira. De pronto recordé lo que había dicho. Que le gustaba las relaciones que para la sociedad eran prohibidas. Me pregunté qué otras relaciones había tenido, y con quiénes. Esa noche me costó dormir. Pensé mucho en Octavio, y también en Dante. La imagen de mi hijo montando a su prima me venía una y otra vez. Su cara de placer… era la misma que tenía Octavio cuando estaba encima de mí. Como no tenía sexo hacía años, solía masturbarme con bastante frecuencia. Habían pasado unos cuantos días de la última vez que lo hice, así que metí la mano dentro de la bombacha. Me encontré con el sexo empapado e hinchado. Apenas froté el clítoris sentí un ...
«12...678...»