1. Las perversiones de mi hijo. Capítulo 1


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... intenso estremecimiento en todo mi cuerpo, pero me detuve inmediatamente, espantada conmigo misma. La imagen de mi hijo montando a su prima me venía una y otra vez a la mente. Ahora me daba cuenta de que cada vez que pensara en mi marido, la imagen de Dante aparecería en la escena, pues eran demasiado parecidos. Sacudí la cabeza, horrorizada. Retiré la mano de mi entrepierna. Desistí de mi intento de autosatisfacción. Cerré los ojos, frustrada.
    
    …………………………….. —¿Qué? —preguntó Dante. No parecía exasperado, pero igual sus ojos verdes me parecieron terriblemente fríos. —Nada. Es que… ¿es necesario que estés con el celular mientras almorzamos? —pegunté. Había terminado la escuela hacía pocas semanas, por lo que ahora tenía mucho tiempo libre. Por suerte nunca fue un chico que saliera mucho de noche, ni tampoco solía emborracharse. Pero en los últimos días estuvo saliendo con cierta frecuencia. Cuando lo hacía, yo le mandaba un mensaje a Érica preguntándole si en ese momento Emilia también había salido. Solo en una ocasión coincidieron las ausencias de ambos chicos, pero Emilia había vuelto a su casa mucho antes que él, por lo que dedujimos que no se estaban viendo. Lo que me dejaba la incógnita de con quién estaba saliendo Dante. ¿Sentía celos? Nunca los había sentido hacia mi hijo. Estaba acostumbrada a que tuviera una especie de harem siempre a su disposición. De hecho, quizás era eso lo que me hacía que no sintiera celos, ya que estaba consciente de que en esa etapa tan ...
    ... promiscua de su vida aún no había conocido a una mujer que en el futuro podría llegar a ser tan importante en su vida como lo era yo. Y mientras yo siguiera siendo la número uno en su vida, por mí que se acostara con todas las mujeres que quería, mientras no fuera con su prima, claro. Así que no, no eran celos lo que sentía. Pero sí una inmensa curiosidad. —Solo es un mensaje —dijo Dante. Y cuando terminó de escribir, agregó—. ¿Y de qué querés hablar? Digo, ya que no querés que use el celular, no vamos a estar mirándonos las caras mientras comemos, ¿no? —Claro. La verdad es que me quedé preocupada con lo de Emilia —dije. Dante puso los ojos en blanco—. Tranquilo, no te voy a retar de nuevo por lo mismo. Pero quisiera saber con qué mujeres te estás viendo. —¿Con qué mujeres? —preguntó Dante—. Imagino que te referís a con qué clase de mujeres me acuesto. —Bueno, sí, me refiero a eso. Yo sé mejor que nadie lo que generás en las chicas. No es común en un hombre tener la posibilidad de estar prácticamente con cualquier mujer que desee. Pero vos sos una excepción. En eso saliste a tu papá —dije, recordando lo increíblemente atractivo que era Octavio, y lo sorprendentemente parecido a él que era Dante—. Además, lo que me dijiste la otra semana… —¿Eso de que me gusta acostarme con mujeres que son prohibidas? —preguntó él. —Exacto —dije, sintiéndome ridículamente nerviosa. —No es nada. Solo que me gusta estar con minas que parecen imposibles. Mujeres casadas. Mujeres mucho mayores que yo. ...