1. La cárcel. Fetiches, humillación y sexo


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Fetichismo Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos

    ... y a continuación, desabrochándose el cinturón, se bajó los pantalones, luego, sentándose en la silla, se quitó las zapatillas. Dejó la ropa sobre la cama.
    
    La mujer que había practicado la detención tomó la camiseta y la dobló, luego, tras sacar el cinturón, hizo lo propio con los pantalones.
    
    -Inclínate sobre la mesa.
    
    Sandra obedeció.
    
    -Bájate las bragas.
    
    La chica no reaccionó a la orden.
    
    -¡He dicho que te bajes las bragas! -gritó la que mandaba.
    
    La detenida bajó sus bragas exponiendo “medio” culo.
    
    Un segundo después el azote la pilló por sorpresa e instintivamente se llevó ambas manos al trasero protegiéndose e intentando comprender que había ocurrido.
    
    La policía, viendo que sus órdenes no se llevaban a cabo, había agarrado el cinturón y había azotado las nalgas a medio cubrir de la joven.
    
    -Fuera las manos y bájate las bragas hasta los tobillos, piernas separadas, culo fuera y que sea la última vez que me desobedeces o te pego con el cinturón hasta que te arda el culo. ¿Entendido?
    
    Sandra se quitó las bragas rápidamente y expuso su trasero y parte de su peludo coño a la vista de aquella mujer, tenía las mejillas de la cara totalmente rojas con la humillación pero ni por un instante pensó en contradecir a aquella loca.
    
    Por su lado, la policía se enfundó unos guantes de goma, embadurno el dedo índice de su mano derecha en vaselina y pidiendo a la “paciente” que se relajara, le metió el dedo en el ano sin contemplaciones de ningún tipo. Sandra ...
    ... apretó el esfínter cuando su cuerpo notó la desleal invasión de su agujero. La agente de la autoridad le dió una nalgada con la mano izquierda y le ordenó que se relajase.
    
    Objetivamente el dedo estuvo dentro no más de un minuto, pero a la chica le parecieron horas.
    
    Después, acostada boca arriba en la mesa, abierta de piernas, le tocó el turno a su vagina. Por último, tras quitarse el sujetador, la guardia le sobó las tetas.
    
    -Tienes cinco minutos para limpiarte y vestirte. -Dijo la mujer policía entregándole papel de cocina y abriendo y cerrando a su salida la puerta del cuarto de examen.
    
    El resto del día transcurrió en la celda que le asignaron. Le dieron de comer sopa y pollo con lechuga y por la tarde alguien le comunicó que pasaría la noche allí.
    
    *******
    
    Serían las dos de la mañana cuando Sandra notó que alguien la cogía por el brazo. Al principio pensó que estaba soñando, pero luego, al ver a su compañera de cuarto junto a su catre y notar un pellizco en el muslo, se despertó.
    
    -Oye, te he estado viendo y me gustas. -dijo su compañera de celda.
    
    Sandra la miró un poco azorada. Las experiencias del día la habían hecho ser más dócil.
    
    -Me das un beso.
    
    Sandra, como si fuese un insecto, se quedó muy quieta. Quizás esa tiparraca perdiese interés en ella.
    
    No funcionó.
    
    La mujer la sujetó la cara y la besó en la boca pasándole la lengua llena de saliva.
    
    -Déjame. -dijo la víctima.
    
    -oye, no grites que nos van a oír… no te gusta mi cara, a lo ...