1. La cárcel. Fetiches, humillación y sexo


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Fetichismo Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos

    ... mejor te gusta más mi culo.
    
    Y con una agilidad que no se esperar encontrar en alguien de su volumen, la mujer se incorporó en el catre de su compañera, se bajó el pantalón y las bragas blancas de reclusa y asentó la raja de su culo sobre la cara de Sandra.
    
    -Saca la lengua guarra…
    
    El olor del trasero era desagradable y Sandra comenzó a toser. Luego, con todas sus fuerzas, empujó a su compañera que cayó al suelo con gran estrépito.
    
    El jaleo alertó al personal y pronto, un par de policías, varones, se presentaron en la celda con linternas. Uno de ellos era el que había detenido a Sandra.
    
    -Esta es la tía problemática de la que te hablé. Se merece una lección.
    
    Sandra protestó, ella no había hecho nada, era todo culpa de la vaca de su compañera.
    
    -Te lo dije, esta tía es problemática, ladrona y además de las que insulta a todo el mundo.
    
    -Yo creo que merece que le demos una lección. -intervino el otro agente.
    
    Entre los dos agarraron a la detenida por los brazos y medio arrastras, medio caminando, la llevaron al cuarto donde aquella misma mañana había sido examinada.
    
    ****
    
    -Desnúdate. -dijo con tranquilidad el que la había detenido.
    
    Sandra mecánicamente se quitó la ropa. Esta vez no espero a que la dijesen eso de “las braguitas también”. Aquellos tipos, como mínimo, iban a tener sexo con ella.
    
    El sexo no era algo que la asustase, se había enrollado con muchos tíos, incluso algunos que no la molaban nada. Alguno a cambio de favores. Si salir de ahí ...
    ... requería cabalgar ella sería la mejor jinete.
    
    Decidió tomar la iniciativa.
    
    -¿Cómo te llamas? -preguntó al que la había detenido
    
    -Luis.
    
    -Y yo me llamo Alfonso. -respondió el otro.
    
    -Me gusta más tu compañero. El pringao. -respondió la joven, posando insinuante en bolas, mientras miraba a Luis.
    
    -Eres una descarada, esto no va de follar, va de disciplina. -dijo Luis.
    
    -Ven aquí.
    
    Alfonso sacó un cigarrillo del bolsillo y lo encendió. Luego dando una bocanada se dispuso a contemplar la escena.
    
    La chica se acercó a Luis y este la sujetó por la cintura, y con la mano del brazo libre la dio nalgadas hasta que el trasero femenino tomó un color rojo vivo.
    
    A pesar del escozor, Sandra comenzó a experimentar una oleada de calor en sus partes. Y sin pensar que decía le preguntó al policía que la había azotado.
    
    -¿Te morreas conmigo?
    
    Luis puso cara de disgusto, y Sandra temió que aquel tipo reanudase la zurra, pero debió poder más el deseo y finalmente, tras unos instantes de suspense, la besó con pasión.
    
    Cuando se separaron Alfonso se acercó a la “pareja” y bajándose los pantalones y los calzoncillos, con el pene al aire, ordenó a la chica que se arrodillase y le lamiese el miembro.
    
    Sandra obedeció y el policía, sujetando con una mano el cigarrillo encendido, se dejó hacer. Luego, con la otra mano, retuvo la cabeza de la chica obligándola a mantener todo el falo en su boca y sin contenerse, descargó el semen dentro.
    
    -Bruto. -dijo la mujer mientras ...