1. Mariano Gissel y Valeria (El ascenso)


    Fecha: 27/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo en Grupo Autor: randommx, Fuente: SexoSinTabues30

    ... enrollada en una de sus manos, y sacando mi verga con la otra.
    
    Valeria no se ruborizó. No giró la mirada. Solo sonrió.
    
    —Ups… creo que interrumpo algo importante—dijo, mordisqueando el capuchón de su pluma.
    
    Gissel, en lugar de cubrirse, se abrió el escote y respondió:
    
    —Depende, cariño. ¿Trajiste lo que te pedí?
    
    Valeria asintió en un gesto entre tímido y curioso, sacando un fajo de papeles de su folder.
    
    Gissel la miró fijamente y solo rió, fue un sonido que congeló mi sangre.
    
    —Mariano, cariño… parece que tenemos una nueva amiguita.
    
    Valeria avanzó hacia nosotros, balanceando los papeles en su mano. En cada paso suyo se contoneaba, y en ese momento entendí que no era una simple becaria asustadiza.
    
    —»La nueva política incluye detalles que podrían interesarles» —dijo, pasando los papeles a Gissel—. «Como, por ejemplo… la cámara de seguridad del pasillo que capta todo desde otro ángulo.»
    
    Gissel arqueó una ceja, pero no pareció sorprendida. Más bien, impresionada.
    
    —»¿Hay algo que necesites, Valeria?» —preguntó, poniendo aparte los documentos.
    
    La becaria sonrió, demasiado segura para alguien de su edad.
    
    —»Quiero aprender» —respondió, mirándonos alternativamente—. «Pero no de políticas… sino de ustedes.»
    
    Gissel me lanzó una mirada que solo podía significar una cosa: esto se acababa de poner mucho más interesante.
    
    —»Mariano, cariño… ¿crees que podramos capacitar a nuestra nueva becaria estrella?»
    
    Gissel cerró la puerta con un golpe seco. ...
    ... El eco retumbó entre las paredes de concreto. No hizo falta decir nada—su mirada era suficiente. Una orden silenciosa.
    
    Avanzó hacia mí con esos tacones que me aceleraban los latidos. Cada paso suyo era una declaración. Cuando estuvo lo bastante cerca, alargó el brazo y me empujó de espalda contra los estantes.
    
    —»Hagamos algo de ruido mi rey», murmuró.
    
    Los anaqueles crujieron a mi espalda. Sus manos ya recorrían mi pecho desnudo, y retirando el resto de la camisa con una precisión que dejaba claro que esto no era improvisado. Que lo había planeado.
    
    Valeria observaba desde unos metros atrás, apoyada contra una mesa de archivos, mordiendo el extremo de su pluma. No era una espectadora pasiva—sus manos comenzaban a tocar su propia vagina y tetas.
    
    —»Tú también», le dijo, sin siquiera volverse. «Aprende.»
    
    Gissel me giró bruscamente, obligándome a enfrentar los estantes. Sus uñas se deslizaban dejando razguños sobre mi espalda.
    
    —»Aquí nadie te escucha», susurró contra mi nuca. «Aquí no existen las políticas.»
    
    El crujido de su falda cayendo al suelo fue el único aviso antes de que sus manos me guiaran hacia el filo de la mesa donde Valeria estaba sentada, sus piernas abriéndose con una calma que contrastaba con la tormenta que Gissel desataba.
    
    Gissel tomó mi verga entre sus labios y mostró a Valeria lo que es dar una señora mamada, lo hacía con verdadera maestría, tanto que estuve a pocos instantes de venirme en su boca. En algún momento, y sin cambiarme de ...