1. Vacaciones con mi hermana Alejandra


    Fecha: 27/05/2026, Categorías: Incesto Autor: NY City, Fuente: CuentoRelatos

    ... hombros y le acariciaba su clítoris. Ella no opuso resistencia por lo que volví a penetrarla. Ambos estábamos de pie cogiendo. Hasta que terminé sobre sus nalgas. Ella respiraba satisfecha. Me pidió que la siguiera. Por su puesto accedí, iba tras ella contemplando sus nalgas manchadas por mi leche y alguna que otra gota sobre su cintura tan excitante.
    
    Se sentó en la cama y comenzó a mamarme la verga nuevamente. Ella iba dispuesta a hacerme terminar, me mamaba como una experta. Y lo logró después de unos minutos, me vine adentro de su boca sin avisarle, haciendo que se tragara mi semen. Era algo increíble. Yo estaba exhausto y ella también. Alejandra se acostó en la cama dejándome ver su vagina y su culo brilloso por mi semen. Yo me acerqué a ella y ante tal panorama, mi verga se puso enhiesta así que la penetré, pero ya sin cogérmela, simplemente me quedé adentro de ella, la abracé y me quedé dormido a su lado.
    
    Día 3.
    
    Alejandra se despertó primero que yo, pero no se levantó de la cama ni hizo el menor movimiento. Yo me desperté y aún seguía con la verga erecta, rozando perfectamente los labios de su vagina. Mi hermana me dijo que le dolía un poco la cabeza, que se iba a meter a la ducha y que se prepararía para ir a la playa. Le pedí que no se moviera, que le haría el amor otra vez antes de irse, pero no aceptó, se levantó y se fue al baño.
    
    Discretamente la seguí y cuando ella había abierto la regadera, llegué por sorpresa y la tomé por detrás. Le dije que lo ...
    ... hiciéramos una vez más. Ella se negó y me dijo que no había estado bien, que lo que había pasado era fruto de un impulso de ella. Cosa que me dejó pensando.
    
    Así que me hice a un lado y me quedé contemplándola. Ella ya había perdido todo pudor. Ya actuaba con naturalidad ante mí. Y así, la veía ducharse, acariciarse las tetas, lavarse la vagina, enjabonarse el cuerpo. No pude más y mi verga tuvo otra erección, aunque ni jalonármela pude, por no contar con la aprobación de Alejandra.
    
    Después cuando salió de ducharse y caminó a su maleta para buscar su ropa, le dije que por favor lo hiciéramos nuevamente. Ella, molesta, me dijo que no estaba de humor y que por favor la dejara en paz, pues de otro modo pediría una habitación para ella sola. Eso me hizo calmarme y comprender que me tenía en la cuerda floja.
    
    Buscamos a mis primos y no estaban, por lo que salí a comer sólo con ella. Todo el tiempo yacía callada, como no queriendo aceptar lo que había pasado una noche antes. Estábamos a la orilla del mar y aunque había más mujeres igualmente guapas, no podía quitar la vista de Alejandra. Su cara, cuyas facciones eran similares a las mías, me encantaban cada vez más. Todo su cuerpo me volvía loco.
    
    Una vez que su jaqueca había cesado me dijo que la acompañara a la arena para que las olas del mar nos tocaran un poco. Sentados, ella estaba pensativa hasta que se decidió a hablar. Me comentó que había sido un cabrón la noche anterior y que no tuve vergüenza para haber hecho lo que ...
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