1. La segunda vez


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Eunoia, Fuente: CuentoRelatos

    ... de la relación sáfica de su hermana conmigo, y Dorita, por su parte, no tenía reticencias morales respecto a su hermano gay: respeto mutuo en cada campo… hasta mi provocativa propuesta. Entonces descubrimos que Luigi tenía la misma agitada pulsión sexual que la traviesilla de su hermana…
    
    Ahora, Dorita que, una vez tuvimos la experiencia de sexo exhibicionista en trío con su hermano, admitió lo mucho que había disfrutado de un torrente de excitación sexual, de un aumento enloquecido de la libido, quería repetir la experiencia. Confesé que a mí me había ocurrido otro tanto.
    
    Al cruzarme con Luigi lo saludé como si tal cosa y disimulé que iba al baño. Me giré, volviendo sobre mis pasos y lo seguí a su cuarto.
    
    El alarido de Luigi cuando Dorita saltó sobre él desde su escondite tras la puerta del dormitorio, fue seguido de una blasfemia. Al llegar a la puerta vi que Dori estaba doblada en dos por las carcajadas… Me apoyé en el marco de su puerta y le dije a Luigi, yendo directa al grano:
    
    —¿Te apetece un nuevo calentón a tres?
    
    Dori se colgó de sus hombros y le rogó:
    
    —¡Vamos…! nos pone cachondas tener un voyeur —le pasó la mano por el paquete— y tú nos haces una exhibición de esos genitales masculinos, —añadió riéndose agarrada al falo— Será mejor que la otra vez, ya verás. Te lo prometo, tete.
    
    Luigi vaciló unos segundos, me miró contemplando mis voluminosas tetas con una extraña llamita de picardía en sus ojos, y después de retirar la mano de su hermana de ...
    ... su miembro colgante respondió con una sonrisa:
    
    —De acuerdo. Primero seré vuestro espectador; después de vosotras, voy yo.
    
    Dori le besó la mejilla, se descolgó y le condujo a mi cuarto. Fui tras ellos. Le hizo sentar en un puf, frente a los pies de la cama. Ella se tumbó con la espalda apoyada en la cabecera. Su chochito depilado como una apretadita línea vertical era una invitación para largos y subyugantes besos.
    
    Yendo hacia la cama, pasé junto a Luigi y le palmeé el hombro.
    
    —Vamos a desnudarnos. —Me acaricié la gruesa barriguita y señalé—: ¿Me las bajas?
    
    Me paré ante él, con el pubis a la altura de su cara. Asintió y me cogió por la cintura con una mano; con la otra hizo resbalar con cierta dificultad la braguita muslos abajo. Ver cómo emergía mi musguito pelirrojo, desató mis ganas sexuales.
    
    Vi el interés con que miraba Dori, que había bajado a los pies de la cama para observar la escena entre su hermano y yo. ¡Seguro que estaba cachonda y se estaba mojando su ardiente vagina! Con la exhibición de mi desnuda almejita frente a la mirada ajena de Luigi, pensar en lo que estaba sucediendo ante los ojos de los dos hermanos disparó al máximo mi intensidad libidinosa.
    
    Debido al sudor, la braga se enrolló en los muslos. Luigi estiró de las elásticas por cada lado y las bajó completamente. Noté el cálido aliento en mi monte de Venus. Como nunca me depilo, mi felpudo rojizo recortado en forma de corazón, ya liberado de la prenda dejó ver los grandes labios ...
«1234...»