1. La segunda vez


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Eunoia, Fuente: CuentoRelatos

    ... inicié una masturbación mientras veía, encendida, la secuencia incestuosa y provocativa. Dori, que adivinó mi reacción libidinosa, me miró y me hizo un guiño.
    
    Cuando Luigi notó que su polla era introducida en la boca de Dori, gimió. Yo dejé en el interior del recto la hortaliza y fui por detrás de ella y comencé a magrearle las tetitas, restregando mi felpudo húmedo en su trasero.
    
    El sonido de la felación se escuchaba perfectamente. Doris succionaba toda la verga, era audible la saliva y los lametones. Dorita acariciaba los huevos de Luigi, también la próstata. Luigi gemía cada vez más fuerte. Dori lo miró y disminuyó el ritmo de su mamada. La extrajo chorreante de saliva y me hizo un gesto para que siguiera yo.
    
    Directamente, me la metí en la boca. Estaba caliente, dura y tenía un ligero sabor y olor marino. Succioné un par de veces y chupé el capullo de textura de seda. Dori observaba sin perder detalle. Miré la cara de Luigi y vi que estaba ya en el clímax, a punto…
    
    La saqué y seguí pajeándola hasta que con un grito se ...
    ... produjo la eyaculación. Varios chorros de leche saltaron salpicando mis tetas y alcanzaron mi mejilla. Era esperma espeso y ardiente. Luigi seguía con espasmos y su leche seguía brotando, discurriendo entre mis dedos.
    
    Entonces ocurrió algo imprevisto: Dori se acercó, me besó y lamió de mis pechos el semen de su hermano y volvió a besarme. Las dos paladeamos el esperma.
    
    Poco a poco, el órgano masculino fue aflojándose entre mis dedos hasta, quedar flácido y cubierto del fluido seminal.
    
    Los tres nos tumbamos en la cama, sin decir ni una palabra, hasta que Dorita le preguntó a Luigi:
    
    —¿Esta vez lo has pasado mejor, a qué sí?
    
    Luigi giró la cabeza hacia ella y asintió. Noté asombrada sus dedos buscando mi pezón izquierdo; cuando lo encontró lo acarició y lo apretó.
    
    Lo más sorprendente fue lo que añadió después casi tímidamente:
    
    —¿Querréis que la próxima vez os folle a las dos? —y con una risotada añadió—: prometo correrme fuera… en las tetas de las dos.
    
    Nosotras reímos con una astucia que Luigi nunca debería de descubrir. 
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