1. La familia del marido de mi hermana (15)


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... pasó bien con Rafa?
    
    - Buf, me dijo que fue genial. Qué estuvieron casi dos horas haciendo el amor y que tuvo varios orgasmos. - me dijo con esa cara de asombro inocente.
    
    - No creo que te dijera “haciendo el amor”. – enfaticé las palabras ampliando la sonrisa de cabrón.
    
    - Jajaja… - rio nerviosa – Llevas razón pero… es que me cuesta repetir las palabras que empleó ella.
    
    - Te diría que estuvo follando. – intenté normalizar esa palabra en su vocabulario.
    
    - “Follando como una perra”, jajajaja… - repitió riéndose más nerviosa y excitada – Esas fueron sus palabras, jajajaja…
    
    - Ves, las has repetido y no ha pasado nada.
    
    - Es que no estoy acostumbrada, pero me gustó oírselo decir.
    
    - ¿Piensas tú… follar como una perra? – le pregunté sin perder mi sonrisa de cabrón con mi mano apretada entre sus muslos.
    
    - No sé… Ni siquiera puedo darle sentido a esa definición en mi cabeza.
    
    - Creo que sabrás dársela cuando lo hagas.
    
    Presioné con la mano y abrió los muslos levemente dejando que la introdujera algo más. Mis dedos acariciaron y toquetearon por el interior hasta alcanzar la fina tela de las braguitas. Noté cómo ardían, incluso algo de humedad afloraba, aunque no sabía si era por los jugos de su interior o simplemente sudor.
    
    - Uffff… - resopló de nuevo con la tensión atenazado su cuerpo.
    
    - No me digas que no te gusta. – le insinué con voz cálida y afable
    
    - Jo… Ya lo creo que me gusta. – oí su dulce y excitada voz apenas perceptible.
    
    Su mirada ...
    ... viajaba en todas las direcciones intentando ver si alguien, de viandantes o coches, miraban. La situación me divertía, pero no puedo negar que también me excitaba. Toqueteé sus labios vaginales a través de la fina tela y la tensión de su cuerpo se hizo mayor. Noté cómo se envaraba en un acto de contención intentando controlarse, pero la excitación que le provocaban mis dedos empezaba a dominarla.
    
    - Uffff… - resopló de nuevo con una mano sobre mi pierna y la otra aferrada al asa de la puerta – A ver si vamos a tener un accidente. – dijo con la voz crispada.
    
    - Yo estoy muy tranquilo y no quito los ojos de la carretera. – bromeé.
    
    - Pues yo estoy que no me empenta el culo en el asiento… - replicó con la respiración agitada.
    
    Introduje los dedos entre la tela y palpé los dos gajos húmedos y carnosos. Pasé un dedo por la raja hasta llegar a lo más alto.
    
    - Aaaaaaaaa… ¡Dios mío! – dio un gemido largo a la vez que un ligero estertor al sentir el roce de mi dedo en su abultado y duro clítoris.
    
    La tensión de su cuerpo parecía estar al límite, con la mano aferrada y retorcida al asidero de la puerta. Con la otra apretaba mi pierna clavándome las uñas a través del pantalón. Parecía que iba a estallar en cualquier momento. Moví el dedo campaneando su clítoris y comenzó a jadear con furor.
    
    - Aaaaaaaaa… ¡Dios mío! Aaaaaaaaa…
    
    Al momento, una corrida abundante mojó mi dedo. Me agarró de la mano y la apretó con fuerza contra su coño.
    
    - Aaaaaah… ¡Para! Aaaaaah…
    
    Paré de ...