1. Cuernos consentidos con Claudia


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... poder recuperarse tan pronto. Así que la tumbé boca arriba en la cama, levanté sus piernas lo más que pude y metí mi cara entre ellas. Comencé a lamerle toda la vagina, metía mi lengua y la movía dentro. Luego metí dos dedos mientras lamia su clítoris.
    
    La masturbaba rápidamente y frotaba su clítoris. Seguí así un rato, hasta que sentí como comenzaba a temblar, aceleré los movimientos de mis dedos, hasta que sentí que se corría, saqué mis dedos y un gran chorro salió de su vagina, comencé a frotarle el clítoris fuertemente y no paró de lanzar chorros por los aires, manchando la cama y el suelo, varios chorros me cayeron encima.
    
    -¡que rico! Solo tú me puedes hacer venir así –dijo, tendida en la cama, con su vagina aun chorreando– me encanta coger contigo, quiero que me cojas siempre.
    
    -A mi también, eres excelente, me encanta que te corras así y que seas insaciable –respondí, besándola en los labios.
    
    -Solo soy insaciable contigo, cuando cojo contigo no quiero parar –dijo– antes de ti, cogía máximo dos veces.
    
    -Y conmigo ¿Cuántos polvos quieres? –pregunté.
    
    -Quiero batir récords. Cógeme de nuevo –suplicó.
    
    Me subí encima de ella, mi pene estaba medio erecto, mientras la besaba, me frotaba contra ella, pasando mi pene por su vagina. Nos besábamos desesperadamente, mi pecho se frotaba con sus tetas, sentía sus pezones duros. Una vez más, mi pene se puso muy duro. Ambos estábamos muy excitados. Me levanté, me arrodillé frente a su vagina, levanté sus piernas hasta ...
    ... mis hombros y la penetré por la vagina, hasta el fondo. Después de dos polvos, su vagina estaba abierta, además de muy mojada, mi pene deslizaba fácilmente dentro de ella. Mis movimientos eran muy rápidos. Sus tetas se movían deliciosamente al compás de mis embestidas.
    
    Mientras más la penetraba, ella iba arqueando su columna, para quedar ligeramente levantada. Mis embestidas se volvieron furiosas, Claudia gritaba fuertemente. De repente, me salí de ella, fui a la ventana, la abrí de par en par y cerré la cortina. Volví a la cama y la volví a penetrar de la misma manera.
    
    -Ya te vieron coger, ahora quiero que te escuchen gritar como a una zorra –dije, mientras la embestía con mucha fuerza.
    
    -¡Ahhh! ¡si! –gritó fuertemente– que sepan que soy tu perra –dijo– ¡Ahhh! ¡mas! ¡dame más duro! ¡Ahhh! ¡si! –volvió a gritar.
    
    Los gritos de Claudia eran muy fuertes, definitivamente, al estar en el segundo piso, llegaban hasta la calle. Estuvimos un buen rato así, Claudia se debió correr un par de veces más. De repente tocaron la puerta de la habitación. Seguimos sin hacerle caso. Claudia seguía gritando muy fuerte. Los golpes en la puerta se hicieron más fuertes. Paramos y decidimos ir los dos, así, desnudos, a la puerta. Abrimos la puerta, la recepcionista se quedó con los ojos abiertos, no esperaba que salgamos desnudos los dos. Yo con el pene completamente erecto, Claudia completamente desnuda, con sus fluidos chorreando de su vagina.
    
    -¿sí? –pregunté.
    
    -Disculpen –dijo la ...
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