1. Cuernos consentidos con Claudia


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... recepcionista, saliendo de su asombro– hemos tenido quejas por el ruido, no sé si podrían bajar un poco el volumen.
    
    -Ay, disculpa –dijo Claudia– nos dejamos llevar, no sabes cómo coge este maldito. Y con la pinga que tiene –dijo, agarrándome el pene.
    
    -Perdón, pero no te preocupes, que ahora la castigo por hacer tanta bulla –dije, dándole una fuerte nalgada a Claudia.
    
    -¡auch! –se quejó– no te preocupes, vamos a coger más bajito entonces.
    
    Me jaló hacia ella, me comenzó a besar en la boca, mientras caminábamos de vuelta hacia la cama. Manoseándonos todo el cuerpo. Todo esto, con la puerta abierta y la recepcionista aun mirándonos. La puse en cuatro patas en el piso y se la metí de golpe en la vagina. Nos colocamos mirando hacia la puerta, la recepcionista, seguía ahí, de pie, mirando atónita, mientras embestía con fuerza a Claudia. Ambos la mirábamos, hasta que salió del shock y cerró la puerta sin dejar de vernos. Nos reímos y seguimos cogiendo un rato mas así, hasta que le tiré toda mi leche dentro.
    
    Me recosté en la cama y Claudia fue al friobar, sacó dos cervezas, las abrió y me dio una, abrazados en la cama, comenzamos a beber, mientras hablábamos de lo que habíamos hecho. Habíamos cogido, dejando que una persona en el edificio del frente nos filme, luego Claudia había gritado tan fuerte, que la recepcionista tuvo que pedirnos que bajáramos el volumen y, por último, habíamos cogido frente a la recepcionista. Nos reíamos de la situación. Seguimos bebiendo un ...
    ... buen rato más. Claudia había abastecido el friobar con varias cervezas, bocaditos y demás. Todo con la intención de poder coger toda la noche.
    
    De repente, de la mesa de noche, sacó un consolador. Se lo metió en la boca y me dijo que quería que se lo meta por la vagina, mientras yo le cogía el culo. Me levanté, me puse al borde de la cama y Claudia, sentada en el borde, comenzó a chuparme el pene deliciosamente. Agarré el consolador y se lo metí en la vagina suavemente. Era un consolador, mediano tirando para grande. Se lo metía suavemente, mientras ella me seguía lubricando el pene.
    
    Se puso a cuatro patas, comencé a lamerle el ano, mientras le metía el consolador en la vagina, ahora un poco más rápido. Una vez bien lubricado ese ano, le di la vuelta. Hice que se levante bien las piernas, dejando su ano y su vagina a mi disposición. Metí primero el consolador en su vagina, luego, suavemente fui metiendo mi pene en su ano. Una vez entró todo, comencé a moverme rápidamente. Al comienzo se me hizo un poco difícil coordinar los movimientos de mi pene y del consolador, pero después de unos minutos, le agarré el ritmo. Claudia estaba que gozaba como loca.
    
    -¡si! ¡así! ¡no pares! –dijo, mientras gemía– ¡me encanta que me llenes mis dos hoyos!
    
    -Te gusta ¿no? –dije, sin parar de moverme– no sabía que eras tan puta. Me encanta.
    
    -Tú me has vuelto puta, desde que me cogiste por primera vez, solo pienso en tu pinga –dijo.
    
    Seguimos así un buen rato, Claudia no paraba de ...
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