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La viuda sumisa
Fecha: 03/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: parejagirona, Fuente: TodoRelatos
Me llamo Esther, y en la actualidad tengo cincuenta y nueve años. Con cincuenta y cuatro, y tras veinticinco de relación en pareja, enviudé. Dos años de noviazgo, veintitrés casada y dos hijas fruto del matrimonio. Mi marido era una gran persona, bondadosa, leal, divertida y trabajadora. Gracias a su esfuerzo levantó una pequeña empresa con un amigo de la infancia que hizo que, a su fallecimiento, prácticamente me quedara la vida solucionada. Su socio me quiso comprar la parte de mi marido, algo que acepté. De todas formas, desde que salí de la universidad he trabajado en banca, llegando a ser subdirectora de una oficina en mi pueblo. Un año después de su fallecimiento una fusión entre bancos hizo que fuera prejubilada, así que me vi, con cincuenta y cinco años, en casa, con dinero, sin nada que hacer, sin nadie con quien compartir mi vida y con dos hijas comenzando a vivir la suya propia fuera del nido. Solamente había conocido, en el sentido bíblico, a mi marido. El único hombre de mi vida. No me hizo falta buscar fuera del matrimonio nada porque él me lo daba todo, al menos todo lo que yo necesitaba y deseaba. Sexualmente era morboso, ingenioso, incluso podría decir que guarro, pero con un punto de vicio que me encantaba. Le gustaba regalarme lencería, tanto elegante como vulgar, y practicar toda clase de juegos en la cama, ataduras, taparme los ojos, jugar a interpretar papeles, la mayoría de las veces siendo yo una prostituta, o una mujer necesitada… No lo ...
... voy a negar, yo también disfrutaba de esos juegos, que me proporcionaban multitud de orgasmos en los que podía decir cualquier cosa que él quisiera oír, por degradante que fuera para mí. Muchas veces se reía diciendo que si los clientes de mi banco me oyeran decir esas cosas habría cola en mi oficina para que les atendiera. Tras quedar viuda estuve unos meses en una especie de pausa vital, sin saber bien hacia donde tirar, pero con el paso del tiempo se podría decir que la guarra que hay dentro de mi comenzó a salir. Era fácil, internet, chats, páginas de fotos, relatos. Nunca me ha gustado el porno, me parece aburrido ver a dos personas, del género que sea, teniendo sexo o haciendo guarradas. Mi mente, particularmente, necesita imaginar, crear. Veo una foto y pienso en el antes, el después, en cómo ha llegado a esa situación esa persona. Me creo una película, vaya. Durante meses estuve leyendo relatos, sobre todo de dominación, sumisión, humillación, degradación, relatos que me excitaban, y que provocaban que cuando me iba a la cama, a oscuras, mis dedos se fueran a mi coño, a mis tetas, me obligaran a acariciarme y a tener mis primeros orgasmos en soledad. Soy clitoriana, el satisfyer para mi es el invento del siglo, o del milenio. Tengo varios juguetes sexuales, comprados por mi marido para nuestros juegos. Puedo llegar a meterme un consolador con vibración por el coño y otro por el ano, y con ellos dentro, masturbarme con el satisfyer hasta correrme varias veces ...