1. La viuda sumisa


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: parejagirona, Fuente: TodoRelatos

    ... consideré justo, al fin y al cabo, la que tenía poder sobre ellos por las imágenes y videos que poseía de ellos era yo, y eso me daba seguridad. Llegó un momento en que reveló a ese matrimonio lo que había en mi cabeza, y también lo que verdaderamente yo pensaba de ellos. Me sentí ridícula al ser descubierta. Les dolió, creo que a nadie le gusta saber que para otra persona eres poco menos que un enfermo asqueroso, ridículo y patético. Paqui fue la que reaccionó ante esa situación, y consideró que, si yo había pedido fotos y videos de ellos haciendo guarradas, lo justo es que ella pidiera lo mismo para estar al mismo nivel. Me vi comprando por Amazon un disfraz de sirvienta francesa con cofia incluida, y haciéndome fotos con él, me grabé haciendo pis, metiéndome un calabacín por el coño, pequeñito, eso sí…
    
    El gran salto ocurrió el día que Gorka me comunicó que iba a pedirle a su matrimonio sumiso que realizaran un viaje de fin de semana a Catalunya. Llevábamos más de un año de charlas y para entonces ya manteníamos conversaciones diarias, muy subidas de tono, siempre en el grupo de los cuatro, jamás por privado, por orden de Gorka. Él no podía venir, tenía esposa, hija, una vida normal, y además sabía perfectamente que lo que me atraía de él era su mente, su forma de ser, y que sexualmente no había nada que me produjera morbo. Había decidido que iban a hospedarse en mi casa, y que durante esos tres días yo iba a ocupar el lugar que siempre había fantaseado. Le ...
    ... supliqué que no, no estaba preparada, pero él hizo caso omiso a mis suplicas. Me ordenó, en el grupo, pedirle al matrimonio que vinieran a mi casa de visita, y que dispusieran de mi tal como Gorka deseaba. Aceptaron. Dos semanas más tarde, un viernes, a ultima hora, un taxi les dejaba del aeropuerto en la puerta de mi casa. Por suerte, al tener una hija y nietos, realizaban labores de canguro y no disponían del tiempo que desearan. El pánico por que cualquiera de mis hijas apareciese por casa y no saber que decir a la presencia de ese matrimonio de ancianos hizo que les pagara tanto a ellas como a sus parejas un fin de semana en un balneario. Se extrañaron, pero la invitación era tan atractiva que ni preguntaron el motivo.
    
    Abrí la puerta tal como me había ordenado Gorka por privado, para sorprenderles, vestida con el disfraz de criada. Estaba roja de vergüenza, pero mi coño goteaba de excitación. No podía creerlo! Ese matrimonio me parecía tan miserable, tan patético. Ese hombre era todo lo contrario a lo que podría producirme deseo a mi…era incomprensible.
    
    Entraron y miraron atentamente el salón ante ellos. Vivian en un humilde piso de barriada cercana a una capital vasca, nada que ver con mi casa, en una urbanización bastante elitista, dos plantas, grande, soleada, ubicada en una colina frente al mar, con piscina, jardín y alejada de miradas por ser la ultima de la calle y tener unos muros altos,
    
    Cerré la puerta y lo primero que salió de los labios de José Antonio ...
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