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Curas termales.
Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
Había apenas terminado mi enseñanza secundaria. Llegaba ya el periodo estivo de vacaciones y papá me había regalado una SUV semi nueva para practicar mi recién obtenida licencia de conducción. Era un tiempo feliz, de pocas obligaciones y de mucho tiempo para disfrutar. Ya imaginaba a cuantas chicas iba a poder follar en mi auto nuevo; hasta ahora me había conservado solo con mi masturbación. Pero de ahora en adelante todo eso iba a cambiar. Estábamos sentados a la mesa papá, mamá y yo, cosa que no era una costumbre de familia. Papá me dice que mamá necesitaba un tratamiento y una temporada de relajo y descanso. Entonces me lanzó el balde de agua fría que apagó todos mis ardores. —Lucio, quiero que acompañes a tu madre … He reservado para ella y para ti una habitación en las termas de Aguas Calientes … Estarán allí por tres o cuatro semanas y tu madre seguirá el tratamiento prescrito por su doctor … Curas termales … —¡Ehm! … Está bien, papá …—Dije con cierta desilusión. —No pongas esa cara que te harán bien también a ti esas aguas termales …—Agregó papá. Mi madre siempre educada y consenciente con su marido, solo movió su cabeza en aceptación, en cambio yo no lograba aceptar del todo el inconveniente. —¿Cuatro semanas? …—Pregunté más que nada para ratificar mi mala suerte. —Sí, la acompañaras con tu auto nuevo y pasaran allí en el hotel Termas de Puyehue … Ya está todo listo … El viaje fue largo y aburrido, mamá hablaba interminablemente de sus cosas ...
... e intereses culturales. Le encantaban los pintores de la bohemia europea, también los escritores de esa época y me hablo de ellos por cuatro interminables horas. Finalmente llegamos al hotel, tomaron nuestras maletas y un muchacho se hizo cargo de mi auto. Hicimos el acostumbrado check-in y nos llevaron a nuestra suite al último piso del hotel. La suite comprendía un salón común y dos habitaciones separadas, ambas con baño privado. Ordenamos nuestras cosas y bajamos a cenar. —Lucio, nunca hemos hablado mucho tú y yo … Dijo mamá mientras probaba la ensalada fresca de mozzarella y tomates, agregando luego. —Tal vez este sea el tiempo apropiado para recuperar el tiempo perdido … Ya me preparaba para otras largas horas de su anodina charla cultural; en cambio, me tomó por sorpresa. —¿Cómo te va con el sexo? … ¿Has tenido ya relaciones sexuales de algún tipo? … Baje mi vista sin responder y mis mejillas se tornaron de un rojo intenso, mientras buscaba en el plato un pedazo de mozzarella para echarme a la boca. Ella continuó. —No te hagas problema para responder … Soy tu madre … En el internado eran solo hombres, ¿verdad? … —Sí … —No te pregunto si has tenido relaciones con los chicos … Esas son cosas tuyas … Pero quiero saber si te gustan los hombres o las mujeres … Me apresuré a responder para dejar bien en claro mi masculinidad. —Las mujeres, por supuesto … —¡Oh!, qué bien … La vida de los gay es un poco más complicada … ¿Has estado con ...