1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... …
    
    —Gracias, porque ya no soy tan joven …
    
    —Como sea, tienes un culo bellísimo …
    
    Se detuvo de golpe, puso el palo en la bolsa y me dijo.
    
    —Solo una cosa … Nos hemos divertido y por cierto seguiremos haciéndolo en estas vacaciones curativas … Te enseñare un montón de cosas, como debería hacer una madre … Pero debes confirmarme estar de acuerdo en una cosa …
    
    —Te escucho, dime que cosa …
    
    —Te gustará, me acariciarás, me tocarás ya que nos haremos los clister … Pero una cosa debe ser muy clara … Nada entre nosotros será por pasión, ¿Ok? …
    
    —Sí, pero yo …
    
    —Si quieres que esto continue me lo debes prometer … Ahora …
    
    —Sí … Sí, lo prometo …
    
    Estaba dispuesto a cualquier cosa para seguir adelante. Además, a decir verdad, ni siquiera sabía que quería decir ella con “pasión” …
    
    —Y no olvides nunca que soy tu madre …
    
    Cuando terminamos de jugar al golf, hicimos todas las curas termales recetadas y para ser sincero, me gusto todo lo que hicimos. No habíamos almorzado, así que a la cena pedimos un poco más de comida, pero yo estaba ansioso esperando que esta noche ella me habría concedido alguna otra cosa. No me dijo nada hasta que subimos a nuestra suite.
    
    —Vistámonos con nuestras batas … Esta noche quiero que me veas totalmente desnuda … Quiero que aprendas a ver a una mujer desnuda sin perder los estribos …
    
    En menos de lo que canta un gallo, me desnudé, me puse la bata del Hotel y regresé al salón. Ella se estaba cambiando todavía, las mujeres en todo ...
    ... se demoran más, esa es otra cosa que aprendí con mamá. Cuando salió de su cuarto parecía una diosa. Encendió la Tv a bajo volumen y bajo la intensidad de las luces de la sala de estar. Se veía bastante bien, pero era justo para denotar un poco de cándido pudor en ella. También fue propicio para mí, me senté en el diván con una furiosa erección que trataba de ocultar inútilmente.
    
    —¿Estás listo? …
    
    Preguntó, pero no espero ninguna respuesta; solo se giró dándome la espalda y lentamente comenzó a hacer descender su bata, hasta dejarla bajo las redondas pliegas de sus nalgas. Tal como la noche anterior, me quedé en trance, hipnotizado mirando la beldad de sus glúteos carnosos y perfectos. De pronto dejo caer la bata sobre la alfombra y comenzó a girarse lentamente. Un brazo cubría sus pesadas tetas y una mano no dejaba ver su panocha.
    
    —Un poco a la vez … No quiero que te venga un ataque, je-je-je …
    
    Me dijo bromeando y sonriendo. Me acerque a ella y comencé a escrutarla de cerca. Cuando me vio que estaba interesado en sus tetas, quitó su brazo y me dejo admirarlas de cerca. Yo jamás había visto nada de esto en persona. Acerqué mi rostro a sus senos y ella tomó uno de sus pechos y lo presentó a mis labios, por supuesto que la besé y lamí su duro pezón oscuro y erguido. Ella apoyó su mano en mi nuca y enterró mi rostro en su teta algodonosa. Pensé que estaba en el cielo, con un pezón cerca de mi oreja y el otro entre mis labios.
    
    A ese punto ella estaba usando sus dos ...
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