1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... acariciarlo? …
    
    —Ciertamente … Es todo para ti … Pero recuérdate que soy una señora …
    
    Me llamo la atención que no dijera “recuérdate que soy tu madre”, pero, en fin; entendí que quería decir de no sobrepasar cierto límites. Solo imaginé cuales. Acerqué mi rostro a pocos centímetros del surco glorioso entre sus lechosas nalgas y lo contemplé fascinado. Hasta ahora había visto solo culos en fotos para hacerme alguna paja, ahora por primera vez estaba mirando uno real y en primera persona. Había dos preciosísimas nalgas redondas y firmes, una piel lisa y blanquecina como el resto de su hermoso cuerpo. Cosas que solo había visto en ilícitas revista que circulaban en el colegio. El surco apretado de su culo no dejaba ver nada y probablemente mamá se dio cuenta, porqué sin mediar palabras, ella plegó una de sus piernas y empujó sus posaderas hacia arriba. Ahora el surco se había abierto ligeramente y me permitía de ver el hoyuelo diminuto de su trasero. ¡Era increíble! Solo por esa vista, me habría hecho ahí mismo una furiosa paja, pero no quería que mamá se diera cuenta de que mi polla se estaba poniendo dura.
    
    A centímetros del agujero liliputiense de su trasero, estaba su panocha. El sexo de una señora, cubierto ligeramente de una pelusa oscura muy bien cuidada. Tosí ligeramente cuando me faltó el aire observando la vagina de mi madre, pero espontáneamente mi mano tocó la base de sus nalgas y gocé de la suavidad de su trasero. Moví mi mano a su otra nalga y luego toqué ...
    ... las dos. Mamá parecía dormida. Ella era de una belleza extraordinaria e intensa, no pude resistirme de apoyarme e inclinarme para darle un beso en la pliega a la base de sus nalgas.
    
    Por primera vez sentí el perfume embriagante de una mujer. La fragancia de su culo y de su panocha. De seguro no lo olvidare nunca jamás. Cuando le abrí sus glúteos y abrí mi boca con mi lengua apuntando a su agujerito, mamá dio un respingo y pude constatar que su piel se puso como piel de gallina. No sabía que hacer, pero automáticamente me alejé y acaricié por última vez su culo, luego escapé de carrera hacia mi baño. Fue la paja más hermosa de mi vida. Mejor dicho, fueron tres durante la noche.
    
    A la mañana siguiente nos trajeron el desayuno a las siete y media de la mañana y lo consumimos vestidos en nuestras batas de baño.
    
    —Buenos días, tesoro … Veo que hiciste las tareas …
    
    Dijo mamá insinuando de que me había masturbado durante la noche. No respondí nada y ella añadió.
    
    —Démonos prisa en el baño, por que tenemos el “tee-time” a las 09:40 …
    
    Mi madre había reservado para una partida en el campo de golf de las termas. No recordaba de haber jugado golf con ella, pero seguramente yo era mejor jugador que ella. A las 09:30 estábamos listos para comenzar a jugar. Como a las diez, ella y yo estábamos jugando solos en el hoyo tres.
    
    —Bueno … ¿Qué te parece mí swing? …
    
    —Muy bueno … Tu balanceo hace resaltar tu culo …
    
    —¡Oh, guau! … Todavía te lo recuerdas …
    
    —Nunca lo olvidaré ...
«1234...23»