1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... cerdo muy feliz de haber sido penetrado intensamente. Mamá abrió el grifo y dejo escurrir el agua muy despacio dentro de mí, dándome una sensación de pertenencia a ella. Permanecí en plena paz y quietud, descansando sobre mi esplendida erección.
    
    Desperté de mi letargo cuando ella me quitó la cánula del trasero
    
    —Espera un poco y luego ve al baño para liberarte. Te esperaré en mi habitación …
    
    Me demoré cerca de unos veinte minutos. Mi madre estaba en el salón viendo televisión.
    
    —¿Estás lista? …—Pregunté retóricamente.
    
    Mamá se levantó, bajo el volumen de la Tv y caminó hacia su habitación, donde ya había extendido una toalla sobre la cama y apoyado el enema a pera sobre la mesita de noche. Con elegantes movimientos dejó caer su bata, mostrándose totalmente desnuda de manera natural ante mis ansiosos ojos. Luego se recostó castamente sobre la cama, asegurándose de no dejarme ver nada más que su espectacular culo.
    
    —¿Quieres que no te la haga? …—Pregunté.
    
    —Sigue adelante y hazlo con la delicadez y respeto que te he enseñado …
    
    Comprendí de inmediato el versículo, me acerqué a ella despacio y le acaricie su esplendido trasero con la mayor dedicación posible, tratando de que le gustara más a ella que a mí. Cuando comencé a amasar su esponjosas y carnosas nalgas a manos llenas, acerqué mi rostro y bese candorosamente la base de su glúteo derecho, tal como había hecho otras veces, notando que su reacción fue de un estremecimiento y los vellitos de su cuello y ...
    ... brazos se erizaron. Supe que su estado era de excitación y era mi momento de actuar. Le di una sonora palmotada en las nalgas y ella entendió que debía levantar su culo. Lentamente plegó primero una rodilla y luego la otra. Teniendo la cabeza baja, abrió ampliamente sus piernas para mantener mejor su equilibrio y mostrarme en forma estupenda su intimidad. Mi polla comenzó a despertarse en tiempo récord. Arreglé mi bata esperando que mi furiosa erección no fuese notada. Estiré mi brazo y cogí la pera llena de agua termal; le acaricié la nalga izquierda con la mano libre, pero inevitablemente estaba mirando subyugado tanto el orificio de su ano, como la ranura semiabierta de su panocha. Su agujero anal era pequeñito, limpio, rosado y sano, mientras los grandes labios de su vulva lucían majestuosos, llenos, compactos y húmedos. Pensé que se estaba excitando, o tal vez no.
    
    Le acaricié el interno de los muslos acercándome a su ingle y ella se acomodó para seguir mis caricias. Más de una vez rocé su sexo, luego me decidí y ahuequé mi mano sobre su conchita caliente, empujando al mismo tiempo la cánula en el agujerito de su ano; de ese modo ella sabría que no la estaba palpando, sino que era lo necesario para hacerle el enema. Me dejó hacer y me esperó. Apunté el tubito opaco directo en el orificio y lo inserí con la punta lentamente, penetrando suavemente su ano. Esperé que se relajara, luego afondé la cánula hasta el fondo. También esta vez ver la cánula deslizarse dentro del culo ...
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